Opinión

Charo Carrera, ante la intemperie del ser; por Guillermo de Jorge

La intemperie del ser humano comienza a tomar forma, cuando son los páramos del conocimiento quienes se alzan en contra de las sienes y dominan el alma y el cuerpo. El ser humano edifica su mundo a través del lenguaje. Con él, cobra sentido los objetos y el espíritu que los contiene. Avanza inmaterial por la material. Identifica el vacío y lucha contra el olvido. Para entender que el el arte, como el conocimiento, debe estar en todas las estancias de una sociedad. Somos parte de su legado y gracias a él, las diferentes civilizaciones siguen erguidas, encumbrando la luz como ábside de la humano.

Conchi Ororbia, memoria del ser; por Guillermo de Jorge

A pesar de la pandemia, los procesos creativos desarrollados al margen del confinamiento, nos han revelado en muchos casos, la obra de artistas plásticos que no han pasado desapercibidos y que constatan que, a pesar del aislamiento, es posible seguir creando, es posible de seguir teniendo esperanza en la belleza y en la vida. En un gesto de rebeldía ante este orden impuesto.

Ernst Kraft, la viva obra; por Guillermo de Jorge

Guillermo de Jorge nos presenta la viva obra de Ernst Kraft, un artista plástico holandés que comenzó su formación artística en los años setenta y que sigue sus estudios prácticos de Bellas Artes con el artista Jacques von Pell en Amsterdam, desarrollando su obra, en su periodo inicial, en su taller particular en la capital holandesa. En 1989 traslada su estudio a la ciudad de Málaga, en España.

La luz del Time, por Luis León Barreto

Luis León Barreto con la palabra time no nos va a hablar de un lugar llamado tiempo. No es una palabra inglesa, sino la denominación de un mirador que domina el Valle de Aridane en La Palma llamado El Time que, en lengua aborigen significa mirador. De esta manera nuestro narrador y periodista se adentra en el mundo de las leyendas prehispánicas y su continuación en las creencias populares de la actualidad.

Una orfandad de cuatro madres, por Iván Cabrera Cartaya

Como cualquiera, hijos de muchas sangres y viajes azarosos, tanto a los mejicanos como a los canarios, la historia y su dinamismo conflictivo nos impuso, tras la conquista castellana y su panoplia de cruces y espadas, madrastras fatales contra las que crecimos desconsolados y a la intemperie, huérfanos de cualquier afecto y reconocimiento: la Malinche (Malintzín, Malinalli, Tenepal o “doña Marina”) y Beatriz de Bobadilla, la intérprete náhuatl, políglota, consejera y esclava de Cortés, y “la cazadora”, la esposa de Hernán Peraza “el joven”, la posible amante de Fernando el Católico y de Cristóbal Colón…