¿Hasta cuándo? de Salvador Robles Miras

¿Qué sucede en España con los derechos humanos de los más vulnerables? La vida, para esta gente, es hoy; el presente es el futuro, el futuro es el presente. Así, ¿hasta cuándo? ¿Hasta que alcancemos la inmunidad de rebaño? Si es así, reformulo la pregunta: ¿Hasta que nos regodeemos en la ignominia?

Pasó el invierno, llegó la primavera, y los ancianos de muchas residencias españolas, inmunizados desde hace más de dos meses, continúan encerrados, sin poder pisar la calle por su propia voluntad. ¿Por qué? Nadie responde a esta sencilla pregunta, quizá porque el silencio es la única respuesta. Un silencio elocuente. No hay un porqué a ese por qué, más allá de “porque no”, o sea, “porque lo digo yo, que para eso soy el que manda”. 

Los encierros a cal y canto de los geriátricos en los meses precedentes, se justificaban con una explicación recurrente: “Para que los ancianos no se contagien”, como si los ‘mayores’ sin minusvalías psíquicas no fuesen capaces de respetar las normas, como si los empleados de los centros no pudiesen contraer el coronavirus y ‘meterlo’ en las residencias. El encierro inmisericorde de ahora, no se sustenta en más explicación que la arbitrariedad y el abuso. Si existe riesgo de que los ancianos contraigan el Covid-19, entonces, ¿para qué se les ha vacunado? ¿No inmunizan acaso las vacunas? ¿Cómo es posible que nuestros dirigentes políticos ni se inmuten ante el panorama que a diario acontece en España, a saber, los ancianos de todas las procedencias y clases sociales haciendo de su capa un sayo por donde les place, mientras otros ancianos, aferrados a los barrotes de las verjas que circundan los geriátricos, asisten como convidados de piedra al espectáculo? ¿Por qué se permite tan abominable discriminación? ¿Qué sucede en España con los derechos humanos de los más vulnerables? La vida, para esta gente, es hoy; el presente es el futuro, el futuro es el presente.  Así, ¿hasta cuándo? ¿Hasta que alcancemos la inmunidad de rebaño? Si es así, reformulo la pregunta: ¿Hasta que nos regodeemos en la ignominia?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *