¿Quién le teme a Shakira Woolf?; por Alma Karla Sandoval

¿Empoderamiento femenino o las guerras del amor que no han cesado? En esta entrega, Alma Karla Sandoval desgrana algunos versos con los que Shakira le responde al mundo.

Shakira ahora demuestra el tamaño de su mandíbula. Muchos le temen y con razón.

 

¿Que lo cuente, lo baile y cante todo? Si quiere, sí. Y que facture bien, lo que pueda, de por sí es mucho. No cabe duda de que sigue asombrando este vodevil por las implicaciones machistas, por los clichés imposibles de superar por las masas y sus relaciones patriarcales de dominación en el caldo de cultivo antropológico con más veneno: el amor o desamor romántico. Chisme, pues, si usted quiere, pero cuando al señor futbolista que hoy sale muy salpicado en una canción se le vio con una joven rubia de aquí para allá, pocos señores dijeron fuera despacio, que no se exhibiera tan pronto porque las jaurías mediáticas no perdonan a nadie, ni a los hijos. No se le recomendó prudencia, la mayoría aplaudió por fuera y por dentro. Típico. 

    En contraste, las fans indignadas no tardaron en cerrar filas, en señalar las virtudes de la cantante colombiana no solo por su talento, sino por filántropa, inteligente, por sus estudios universitarios, etc. Fue curioso y algo triste ver, por otro lado, cómo ciertos temores se reinstalaban en la opinión pública de las mujeres: “¡Imagínate, si eso le pasa a Shakira con lo extraordinaria, guapa, millonaria, famosa que es!” Como si la respuesta operara, de nuevo, como advertencia o castigo ya que, bajo esa lógica, te dejan por una de veintidós años no solo por monotonía, sino porque eres toda una señora Ferrari. Conclusión: para conservar un marido nunca debes superarlo, lograr más; sino convertirte en una rotunda minusválida incapaz de ver, oír, oler o caminar rumbo a la puerta ante el spleen conyugal o malos tratos.

     Por fortuna y con estrategia más marketinera que nada, sin esconder su intención y sin victimismos, Shakira arremete con frases ciertamente de antología en su reciente canción con Bizarrap:

 

Te creíste que me heriste

y me volviste más dura.

Las mujeres ya no lloran,

las mujeres facturan.

 

      Si no nos intrigan esos versos, si aún pensamos que lo mejor que ella debió hacer era callarse y ser prudente como su expareja no lo fue, revisemos nuestro desvalimiento aprendido, la marca del imperio del agrado que llevamos y nuestra visión de mundo patriarcal-delatorista. Hablaba de clichés. Aquí tienen otro: “Toma tu corazón desgarrado y haz arte con todo eso”, no sé si los aullidos de Shakira tengan esa dimensión, pero siempre defenderé que aullarle a la luna sí es poesía y esta cantante, enlobeznada, no se deja porque debe pagarle a Hacienda algunos milloncitos, así como recuperar la dignidad de toda cuarentona mostrando un enorme hoyo en su pecho, es decir, la herida que simbólicamente la atraviesa y que puede ser la de cualquier persona en circunstancias similares.

Clara Chía y Gerard

      En Twitter leo los hashtags #SéComoShakira y su némesis, #NoSeasComoShakira, es decir, una ex cansona que no supera, que tiene que andar contando, ganando dinero con sus llagas, ¿será? Hay de lecturas a lecturas que deben enseriarse, pero como estamos dentro de un vodevil, dicha catarsis es complicada. Shakira también advierte: “Esto es para que te mortifiques, mastiques, tragues, mastiques”, además se le va con todo a Clara Chía: “Tiene nombre de persona buena, claramente no es lo que suena”. Pegajoso, el tema donde se rapean verdades como en toda buena pieza de ese género, es otro cañonazo de respuesta en las guerras del amor roto porque no hemos aprendido otras maneras de amarnos ni separarnos. Esa es la cuestión que vale con todo y que no miro mal a la colombiana recuperándose a sí misma luego de la despersonalización que sufre quien convive con Narciso.

En Por qué duele el amor, Eva Illouz nos advierte de los peligros de no cambiar nuestra manera de pensar el amor

       Dentro de un horizonte utópico no tendría que ser de esa forma, ¿por qué una debe endurecerse tanto para sobrevivir la infidelidad?, ¿por qué ese darwinismo desamoroso en el que él o la más fuerte ganan?, ¿qué pez se come al chico? En Por qué duele el amor, Eva Illouz nos advierte de los peligros de no cambiar nuestra manera de pensar el amor, ya que la naturaleza de las fuerzas sociales, institucionales y económicas de la posmodernidad determinan en el modo en que amamos y elegimos pareja. Claro que la cantante sexi del mundial de Sudáfrica acabó enamorándose de uno de los futbolistas campeones aquella vez. Era lindo verlos juntos como a Brad Pritt y Angelina Jolie, como Jennifer López y Ben Affleck, dúos de ensueño con príncipes azules de farándula quienes beben, mienten, apuestan, engañan, golpean y ellas, ciertamente, facturan a rabiar.

     Illouz también comenta que desde hace unas décadas se ha producido un profundo cambio en las reglas del amor. Por un lado, se ha radicalizado la idea de igualdad y libertad y, por otro, se ha separado lo emocional de la sexualidad. Al mismo tiempo, el modelo económico se ha impuesto como la plantilla para configurar el yo y las emociones. De este modo, el actor de la modernidad tardía se construye en una combinación de naturaleza emocional y económica, romántica y racional. De cualquier modo, Shakira ahora demuestra el tamaño de su mandíbula. Muchos le temen y con razón.

 

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