3 poemas de Jonay Cabrera González

Tres poemas de Jonay Cabrera González.

MIENTRAS BEBÍA RON


El brillo del día es dramaturgo
versando la «Divina Comedia», [al
menos a mí me lo parece].
La baraja de naipes está
húmeda, un viejo golpea a otro
pues le ha hecho trampa
jugando al tute.
Los pechos de Margarita, [ la camarera],
parecen fuego de dragón recién
despierto. Yo tomo mi vaso: vaso obrero,
sus huellas delatan sobreesfuerzo
humano de duras jornadas, bebo el ron,
en el televisor, gol de España.
Manises chupados desperdigados por la mesa.
Sonido de cortinas con esas bolitas
que siempre me han parecido mágicas,
hechizantes, el ruido del vapor de la
cafetera; y allí estaba yo: viendo las tetas de
Margarita, de unos cincuenta y pocos años
mientras bebía .
La vida pasa de largo al estar pendiente
de ella, a la vida le es indiferente si lees a un
genio como Federico García Lorca, o por el
contrario, prefieres asesinar al tiempo,
jugando al tute con otros viejos
en el Bar de Manolo.


EL HOMBRE


“En cada niño nace la humanidad.”
Jacinto Benavente.


Mirad al hombre ceñudo y encorvado: miradlo ahora que aún conserva
su piel, sabed que mañana habrá de abrir los cielos, habrá de entregarse
en marcha atropellada a la inmensidad de la vida.
Mirad al hombre: recibid su mirada cansada y ausente, por el despilfarro
del tiempo, por la esperanza de la avenencia del futuro a lomos del sol.
El hombre: con sus dogmas, su precaria salud, su insignificancia…
El hombre, con su telón de acero y aires aristocráticos, engendrando más y más
hombres.

[ vean al hombre y su inmensa arrogancia.


HAY VECES


Hay veces, que de tantas veces, veces mil,
me da por pensar sobre las personas, que cohabitan
en mi mente.
El sucio, el pulcro, la señora obesa escamando pescados en la playa,
las mejillas secuestradas, los bares nocturnos al resguardo
de noches suaves y a la vez ásperas al tacto.
Hay veces, ¡ay!, pero que tantas veces mil,,
repaso mentalmente mi vida presente, mi pasada vida
y encuentro: borrachos, chicas
de ojos bonitos y hoscos mentirosos.

Jonay Cabrera González

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