¿Ya se escribieron todos los libros?, por Maurizio Bagatin

Inicia este 2022 con una pregunta de Maurizio Bagatin: «¿Ya se escribieron todos los libros?»

¿Ya se escribieron todos los libros?

Qué gran diferencia entre Joyce, que felizmente o no, nos tendría secuestrados por trecientos años en la lectura de su Finnegans Wake, y Kafka que pidió al amigo Max Brod la quema de toda su obra. Hay escritores despóticos que quieren lectores a su servicio y hacen lo que puedan para colonizarlos, ponerlos a trabajar y hasta castigarlos y los hay que abren puertas y ventanas esperando acoger moros y cristianos. Hospitalidad y crueldad, invitación y trabas, también esto es literatura.

El poeta, como las musas, camina, se mueve, gesticula durante el día, danza durante la noche.

Inicia este 2022 con la nueva novela de Houellebecq, él ya sabe cómo manejarnos. Y su casa editorial también. Se rio de nosotros durante el secuestro y lo vimos en una feria de libros en Italia, si mal no recuerdo, alguna vez a la televisión. No es almíbar o miel, es el dolor que sentimos todos, los cien años de La tierra baldia siguen traspasando nuestros frágiles huesos, es la tumba de Ezra Pound en Venecia, Dora Markus en una plazuela de Marina di Ravenna; este año leeremos al desconocido Nobel Abdulrazak Gurnah, al recién fallecido Gianni Celati, finalmente Jhumpa Lahiri.

¿Ya se escribieron todos lo libros? Hay un hilo conductor que antes de la palabra nos conduce hasta el último libro leído, hasta aquel último libro escrito por quien nunca perdió el hilo; en un clásico podemos ver las obras anteriores, ahí agarraremos el hilo conductor.

El presente está en el pasado. Hay que recordar y ordenar las lecturas de toda una vida, luego vendrá la lucha, y si hay literatura es porqué hay lucha. La lucha es el motor de la literatura si no hay el olvido de Nietzsche, que hace tabula rasa y recordaré lo que me sirve, solamente lo que me hace cómodo. Mientras el poeta se mantiene, pero no entra en el poema, trae el pasado en el presente, como Celan y Mayakovski. Solo Borges nos avisó: “La memoria modifica el pasado”.

Los que nacieron ya con un libro entre las manos, George Steiner, Harold Bloom, Umberto Eco nunca se hicieron esta pregunta, en las paradisiacas bibliotecas de sus vidas iban buscando, como en una danza nocturna de musas, el libro ausente, la memoria de Funes, el olvido de los dioses.

Maurizio Bagatin, 5 enero 2022

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