Una semana, una poeta: Ana Istarú

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Ana Istarú (San José, Costa Rica, 1960) es poeta, dramaturga y actriz, reconocida por su poesía de gran fuerza sensorial y su compromiso con temas sociales. Desde su primer poemario Palabra nueva hasta títulos icónicos como La estación de fiebre, su voz lírica ha sido incluida en antologías americanas y europeas. Como dramaturga, ha obtenido premios internacionales como el María Teresa León para Autoras Dramáticas (Madrid, 1995) y el Premio Hermanos Machado de Teatro (Sevilla, 1999). Sus obras teatrales han sido representadas en 17 países, y su monólogo La loca recibió el Premio Nacional de Dramaturgia.

Ana Istarú

Ana Istarú - Por Rodrigo Fernández - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17388061

ANA ISTARÚ


BIOGRAFÍA


Nace en San José, Costa Rica Ana Soto Marín, el 3 de febrero de 1960.
A los quince años publica su primer poemario, Palabra nueva, y aunque con el segundo, Poemas para un día cualquiera, obtiene un premio de la Editorial Costa Rica, es con el cuarto que le llega la auténtica fama literaria: La estación de fiebre.
Conocida como Ana Istarú, seudónimo que utiliza en la literatura, ha desempeñado numerosos roles protagónicos en obras teatrales tanto clásicas como contemporáneas. Obtiene en 1980 el Premio Nacional a la Mejor Actriz Debutante, en 1997 a la Mejor Actriz Protagónica y el Premio Ancora de Teatro 1999 – 2000. Su obra poética, que abarca seis poemarios, ha sido recogida en múltiples antologías americanas y europeas. Obtuvo en 1976 el Premio Joven Creación de la Editorial Costa Rica.
Como dramaturga ha obtenido dos premios internacionales en España: el María Teresa León para Autoras Dramáticas 1995, convocado por la Asociación de Directores de Escena de España, en Madrid, con «Baby boom en el Paraíso», y el Premio Hermanos Machado de Teatro 1999 del Ayuntamiento de Sevilla, con «Hombres en escabeche».
Sus obras de teatro han alcanzado una treintena de estrenos profesionales en 17 países en Norte y Latinoamérica, España y Portugal. Su monólogo en un acto «La loca» (2005), le valió el Premio Nacional de Dramaturgia.
Co-escribió, junto con el director, el guión del largometraje de ficción «Caribe», protagonizado por el actor cubano Jorge Perugorría y premiado en los festivales de Trieste y Huelva.

Fuente: https://www.ecured.cu/Ana_Istarú


POEMAS

Ábrete sexo

Ábrete sexo
como una flor que accede,
descorre las aldabas de tu ermita,
deja escapar
al nadador transido,
desiste, no retengas
sus frágiles cabriolas,
ábrete con arrojo,
como un balcón que emerge
y ostenta sobre el aire sus geranios.
Desenfunda,
oh poza de penumbra, tu misterio.
No detengas su viaje al navegante.
No importa que su adiós
te hiera como cierzo,
como rayo de hielo que en la pelvis
aloja sus astillas.
Ábrete sexo,
hazte cascada,
olvida tu tristeza.
Deja partir al niño
que vive en tu entresueño.
Abre gallardamente
tus cálidas compuertas
a este copo de mieles,
a este animal que tiembla
como un jirón de viento,
a este fruto rugoso
que va a hundirse en la luz con arrebato,
a buscar como un ciervo con los ojos cerrados
los pezones del aire, los dos senos del día.


Cual red que me retenga

Cual red que me retenga,
dónde un mástil como a Ulises,
dónde un muro de algas pérfidas
que me corte este vuelo,
que me imprima en la lengua
otra sed que no sea
esta sed de tomarte
con huracanes ciegos.
No hay cuerda que me toque,
no hay turbios arrecifes.
Soy un rayo perfecto.
Ardo en un girasol
delirante de celo.
La sangre se me escapa,
tornado adolescente.
Una orquídea de oro
te he de poner por sexo.
No hay ríos maniatados,
no hay sal, no hay torcedura
que me lacere el paso.
Voy a beber el mar
que guardas retenido,
a arrancarte la copa,
el algodón de nieve,
de la leche los lares,
lentos linos, luceros.

Cubro tu cielo tu espalda.
Tú entre mi espalda y el cielo.


El hambre ocurre

el hambre
su alquimia pertinaz

transmutación violenta
en la costilla

tener un hombre vivo entre los dedos
tirárselo a la muerte

el hambre es una muerte
que se hace la olvidada
se demora

finge buscar su cita en la libreta

pero al final te toca
y es una brea
inarrancable

no deja cicatriz

o sustrae al más pequeño de la casa
lo convida
al baile helado

el hambre ocurre
esto lo escribo en Costa Rica
estamos en setiembre ochenta y cinco

pero resulta
la muerte aquí es católica apostólica
el sueño en que moramos no resiste
este grillete
así nadie comenta
el hambre queda en rasgo de mal gusto

la paz

aquí la paz se nutre con la sangre.


Mi único pájaro

Hoy llevo puesto
mi vestido tierno.
Y la casa está dorada
como un jarro de miel.
Hoy,
cuando el cielo ascendía de nuevo
sobre mi árbol
he arrancado de un soplo
el único pájaro que tenía.
Cuando se alejaba,
parecía que el alma se me llenaba de plumas.
Y un solo pájaro atravesó la mañana.
Debe de estar desangrándose
en el tejado oscuro de tu casa.
Esta mañana el único pájaro
que me quedaba
se ha roto hasta apagarse,
aurora que se desgarra.
Esta mañana,
cuando el sol
sembraba de margaritas
todos los rincones.

-Tu puerta estaba cerrada-


Sobre tu frente

Sobre tu frente
los lirios mal heridos.
Si de un racimo terso
como agosto,
al leño duro vas y vienes
¿qué me queda?
Acuno tu vehemencia,
la sosiego,
un pecho y otro doy
a tu embestida. Cristales
me acoracen. ¿Qué me queda?
La luna por almohada
ha de lavarte
la pena calcinada de la nuca.
La hilacha fiera
de la angustia
traza tristes telares,
tiende un ovillo persistente
en tus pupilas.
He de zurcir en tu iris gramos brillantes.
Tanta faena. ¿Qué más yo puedo,
qué dos brazos cruzados,
qué nada que me asista, ni qué nadie? ¿Y así?
Sobre tu frente
estos lirios mal heridos:
pues hierbabuena y mi fe.
¡Bebe el milagro!


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