«Un hilo» una autoficción de Laura Santiago

La escritora Laura Santiago Díaz nos trae un relato que sostiene un hilo entre lo real y lo ficticio.

Entre la vida y sus sucedáneos hay apenas un hilo que nadie se atreve a cortar, por si se nos cayera encima la primera. No necesito más vestidos que esta piel curtida. Me gusto más cuando consigo reírme de mí. Cuando no me importa llegar tarde, el camino está servido y la puerta está abierta. Importa que el corazón siga latiendo, que reconozca y acepte mi dificultad para adaptarme a ciertas situaciones.

Llevo años sin detenerme frente al espejo a formularme preguntas. Me duele vivir, tanto como pensar en que, si me detengo, estaré igual de muerta que hace un tiempo, cuando sólo era capaz de aferrarme a la costumbre, limitándome a pasar de largo por los años, irremediablemente marcados.

El sueño quiere devorarme. Tengo que huir, antes de que me clave sus colmillos. Todo el mundo debería tener derecho a llevar las riendas de su vida. Todos deberíamos poder elegir cuándo desviarnos. Para qué queremos alfombras que no puedan salir volando…

Escribo compulsivamente, sueño a lo grande, amo, por encima de mis posibilidades. Hay ratos en los que consigo salirme de la escala. Despunta, esta parte de mí que me abre en canal la razón. En el bolso de mano me caben todas las dudas que podáis imaginar.

Aún me sorprende poder seguir funcionando. Tengo tantas carencias, me sobran tantas faltas. Quizá el único sentido que pueda tener la vida es serles útil a quienes nos importan. Lo demás, es posible que sea solo una quimera con la que intentamos convencernos de nuestra posibilidad de acceder a nosotros, sin nosotros.

Todo, tan lleno de vacíos. Todo, limitado dentro de un nombre, de una verdad a medias, mientras nos vamos olvidando de la importancia de los matices, de que no todo vale, aunque insistan en que todo pueda comprarse. Tengo ganas de lanzarme sin que ningún miedo vuelva a tirar de mí, sin que nadie se me enganche, y me obligue a quedarme, instalada en mi conformismo, rodeada de recuerdos que ya no son míos.

Dejando de ser me obligan a seguir siendo esa loca que en nada se me parece, esa que se instaló en mí para quedarse con mi mísera herencia. Ya renuncié a demasiadas cosas. Ahora, déjenme a solas con mis restos. No necesito más vestidos. Desnuda llegué aquí, desnuda habré de regresar cuando me toque.

Laura Santiago Díaz

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