Ser mujer nunca ha resultado fácil, por Belén Mateos

Ser mujer nunca ha resultado fácil en una sociedad en la que las reminiscencias de un patriarcado rancio y obsoleto siguen formando parte de la rutina diaria.

Entrevista a la escritora Mar Blanco por Belén Mateos.

Ser mujer nunca ha resultado fácil en una sociedad en la que las reminiscencias de un patriarcado rancio y obsoleto siguen formando parte de la rutina diaria. Ser mujer, reivindicar y reivindicarse, todavía tiene mayores complicaciones y necesita de una convicción, una determinación a prueba de obstáculos y zancadillas.
Ser mujer, reivindicar y reivindicarse, ocupando un cargo político añade a este caldo de cultivo los ingredientes más variopintos y sorprendentes para aliñar un guiso de incomprensión y miradas de soslayo en busca del fallo o el fracaso.
Ser mujer, reivindicar y reivindicarse, ocupando un cargo político y siendo artista multidisciplinar y, lo que todavía es más grave, poeta, colma el vaso de lo aparentemente imposible.
Pero Mar Blanco nunca ha creído en imposibles, y menos cuando esos imposibles le eran impuestos por una sociedad que sigue criticando a quien se atreve a ser una persona auténtica, coherente, y más todavía si esa persona auténtica y coherente es una mujer que reivindica y se reivindica en todas y cada una de las facetas en las que transita por esta maravillosa aventura que es vivir.

Mar Blanco y Belén Mateos
  • ¿Qué significa ser mujer en el momento actual?
    Cada mujer es un mundo. Es evidente que hay una realidad extensa y compleja donde se encuentran mujeres diferentes en situaciones diversas; por lo tanto, ser mujer implica que también existen circunstancias personales, familiares, sociales y culturales, cuyo contexto es fundamental para analizar ese significado.
    Hablar del proceso femenino conlleva irremediablemente a situarlo en parámetros de comparación; a evidenciar la situación de desequilibrio y descompensación que existe entre los hombres y las mujeres. Ser mujer, para mí, significa ser consciente de la propia realidad, y tener siempre como horizonte el camino hacia la igualdad real y la equidad como herramienta para superar los factores que la condicionan.
  • ¿De qué manera permanece el patriarcado en la sociedad de hoy en día?
    Hay formas explícitas evidentes y micromachismos soterrados que son los más difíciles de detectar. Los hombres, al estar respaldados por años de historia, frecuentemente no están dispuestos a dejar espacios de protagonismo a las mujeres, porque les supone renunciar a privilegios claramente satisfactorios. Las mujeres, conscientes de su situación desfavorable, intentan adquirir peso específico en esos huecos que no solo se circunscriben al ámbito del trabajo sino a la valoración en todas sus facetas. El planteamiento va, más allá de las conquistas parciales, hacia algo más profundo que tiene que ver más con las actitudes y valoraciones, que con el desempeño de unas funciones sociales.
  • ¿Y en la política? ¿La paridad es una coartada o una realidad?
    Aunque es cierto que cada vez la presencia de las mujeres en política es mayor, y que la paridad contribuye a la visibilidad de las mujeres ocurre un fenómeno que no debemos pasar por alto, se denomina: espejismo de la igualdad; consiste en que a partir de ciertos signos como pueden ser la presencia reiterada de mujeres o la propia mención de las mismas en los discursos, aceptamos como un hecho conseguido la igualdad en estos espacios. En muchas ocasiones, se trata de algo testimonial, queda en la superficie, y no podemos obviar que el verdadero cambio siempre se realiza en lo profundo. Por ejemplo, Marcela Lagarde se ha referido a este fenómeno como “velo de la igualdad”, un mecanismo ideológico que impide ver, en este caso, la realidad desigual.
  • Ser poeta ¿merece la pena?
    Creo que lo de ser poeta va unido a ser humano y que incluso trasciende a la propia definición del DRAE. Es una conexión con la parte sagrada que albergamos dentro de nosotros. E incluso no todos los poetas escriben ni creo que ser poeta pueda elegirse. Para mí la poesía es una necesidad vital, una forma de estar en el mundo, así que no contemplo otra valoración que la del propio ser.
    Otra cosa distinta sería escribir poesía donde entrarían nuevas valoraciones.
  • ¿Existe una poesía de mujer? ¿Y una poesía para la mujer?
    No lo creo. Ni una cosa ni la otra. Históricamente las mujeres han sido excluidas del ámbito literario como de cualquier otro campo fuera de lo privado. Esto tiene una raíz social, cultural e ideológica. Es una conquista más, no una etiqueta para seguir considerándonos ciudadanas de segunda. La capacidad lectora y la calidad poética no las determina el género.
  • ¿Cómo puede una ciudadanía comprometida derrotar la lacra de la violencia machista?
    Sin duda, un primer e importante paso sería atajar el problema desde la base, en su origen, que es la educación. Educar con valores de igualdad es fundamental. También una labor constante de concienciación y un compromiso de toda la sociedad. Entender que no es algo propio de la privacidad individual, sino que es responsabilidad de toda la ciudadanía.
  • ¿Qué le pedirías al hombre para colaborar en esa lucha contra el patriarcado y ese machismo que sigue siendo impronta en las entrañas de nuestra cultura?
    Reflexión, compromiso y que se alejase de su posición androcéntrica para convertirse en esa parte necesaria para transformar el mundo conjuntamente con la otra mitad de la población, en relaciones de igualdad.
  • ¿Aún quedan mujeres que quieran ser princesas?
    Quiero pensar que la gran mayoría no quieren serlo, que cada vez más conscientes de la realidad, las mujeres huyen de los estereotipos impuestos de inmovilidad e imagen, y son protagonistas de sus vidas, como seres libres, autónomos e independientes capaces de elegir y de conseguir sus sueños. En el libro Mujeres que no quieren ser princesas menciono algo que considero básico para avanzar y es desaprender, reivindicar nuestros derechos y desprendernos de tantas cargas que nos han asignado y hemos asumido como algo propio.
  • ¿Qué te gustaría que apenas fuese una sombra en el mundo y en la actualidad?
    (Ingenioso el guiño). Hemos pasado, y todavía no lo hemos dejado atrás, un tiempo largo de tinieblas y oscuridad. Así que solo sueño la luz para el mundo y, si me permites la broma, que la única sombra que quede sea la del título de mi último poemario “Apenas una sombra”.
    Muchas gracias Belén por invitarme y por tus generosas palabras en la introducción. Junto a Beatriz dais sentido, con esta entrevista y otros muchos gestos de apoyo a la mujer, a la palabra sororidad.
En la foto la escritora Mar Blanco.

Mar Blanco

Zuera (Zaragoza). Acuarelista, poeta y narradora, actualmente, coordina varios ciclos de poesía, y copresenta el programa de radio Con versos en la noche en TEA FM. Así mismo está inmersa en las artes escénicas en la faceta de interpretación y en el campo de la Igualdad. Como dinamizadora cultural imparte charlas y talleres literarios en bibliotecas y centros educativos.
Ha colaborado en numerosos proyectos colectivos y antologías poéticas, entre otras: Relatos de 90 segundos, Palabras entre el centeno, Metáforas en el cielo, Bajo la luz de la poesía, Mujeres con voz y Amor se escribe sin sangre.
Estudios de investigación: Tasí-Tanó, investigación sobre el juego infantil como transmisor de estereotipos de género. 2012. (2ª edición 2019)
Novela: Renacer entre amapolas, 2013.
Libro de relatos: Relatos Casa Eolo, 2013.
Poesía: Saboreando silencios, 2013. Desnudando la piel de la noche, 2014. Mujeres que no quieren ser princesas, 2015 (2ª edición 2019). Apenas una sombra, 2020. La guardiana del fuego (Frida Kahlo), 2021

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