María Dubón

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«Ser mujer hoy es un proceso de reencuentro con nuestra esencia» entrevista a María Dubón; por Belén Mateos

Belén Mateos nos presenta en su nueva entrevista a María Dubón. Mujer concienciada en la lucha por la mujer, por aquellas que ya no tienen voz, por aquellas que silencian su grito, por todas ellas, por cada una de las que han sufrido, sufren y son ignoradas con el látigo de la indiferencia y peor aún por las que están sometidas a una convivencia flagelada por ellos.

María Dubón

María Dubón creció, por ese capricho de los hados, en un hogar que había libros, una biblioteca en la que curiosear y perderse.

Las primeras lecturas fueron clásicas y le invitaron a emular a los grandes de la literatura, ellos la forjaron como lectora y sobre todo como escritora.

Mujer concienciada en la lucha por la mujer, por aquellas que ya no tienen voz, por aquellas que silencian su grito, por todas ellas, por cada una de las que han sufrido, sufren y son ignoradas con el látigo de la indiferencia y peor aún por las que están sometidas a una convivencia flagelada por ellos.

Mujer que inyecta ánimo y confianza a dosis iguales. Perfeccionista hasta la médula.

«Ser mujer hoy es un proceso de reencuentro con nuestra esencia» entrevista a María Dubón; por Belén Mateos

  • ¿Qué significa ser mujer en el momento actual?

Ser mujer hoy es un proceso de reencuentro con nuestra esencia. Desde hace siglos a las mujeres se nos ha dicho quiénes somos, cómo debemos comportarnos, qué se espera de nosotras, cuáles han de ser nuestras prioridades y objetivos. Estamos aprendiendo a valorarnos, a querernos, a ser independientes. Nos estamos descubriendo y, como cualquier otro descubrimiento, es una experiencia apasionante.

  • ¿Y en la literatura? ¿La paridad existe o es una coartada?

Por desgracia, la paridad sigue siendo una utopía en cualquier ámbito. Basta con fijarse en quién firma las reseñas de los suplementos literarios, las críticas, en determinados géneros, como la ciencia ficción. Las mujeres envían menos manuscritos a las editoriales, aunque siguen leyendo más, en eso sí sacamos ventaja a los varones. Existe un cambio de paradigma, pero aún faltan mujeres en nuestro canon que merecen ser incluidas en él.

La literatura siempre es un reflejo de la realidad y la realidad es que el machismo existe y todos estamos impregnados por la cultura patriarcal.

  • ¿Qué le pedirías al hombre para colaborar en esa lucha contra el patriarcado y ese machismo que sigue siendo impronta en las entrañas de nuestra cultura?

Lo primero e imprescindible es admitir que es machista, reconocer la existencia de esos privilegios que te otorga el sexo. Porque hay hombres que no se sienten involucrados en este problema. Luego hay que pasar a la acción, eliminar la desigualdad de su mente y en sus actos y no consentir comportamientos machistas habituales: esos comentarios entre colegas, esa justificación al que se ha ido de putas…

Los varones han sido socializados en la masculinidad hegemónica, pero esa transformación de los hombres es posible y necesaria para el cambio social.

  • ¿La muerte es el principio o el final de la vida?

Como digo en la contraportada de mi libro La muerte es el principio, se puede morir muchas veces, de muchas muertes, porque la muerte no es siempre la última experiencia a la que nos aboca el lógico devenir de la existencia. Lo peor de todo es morirse sin haber vivido.

  • Traficamos con palabras. ¿Qué son las palabras que inspiran tus textos y versos?

Las palabras son herramientas de expresión. El lenguaje, ya sea hablado o escrito, nos permite comunicarnos. Las palabras hacen posible la magia, transforman pensamientos, ideas y emociones en algo tangible, que los demás pueden conocer.

  • Eres a tu manera activista cultural. ¿Hay fronteras para la literaria?

No existen fronteras para nada. La imaginación hace posibles los sueños.

  • ¿Para escribir bolígrafo u ordenador?

No tengo manías, todo me sirve: lápiz, bolígrafo, pluma, rotulador, ordenador. Escribo en cualquier sitio y con cualquier utensilio que tenga a mano cuando se me ocurre una idea.

  • El ser autodidacta, ¿que ha supuesto en tu vida?

Yo soy inmensamente curiosa y desde muy niña siento un ansia insaciable por aprender. Como me interesa cualquier tema, decidí convertirme en autodidacta. La opinión del autodidacta no está guiada por el programa de una institución. El autodidacta es una suerte de anacoreta que vive alejado de los centros neurálgicos del saber organizado, forja su propia visión del mundo sin intentar imponérsela a nadie, ni tampoco lucrarse con ella. La meta del autodidacta no es llegar a ser un experto, porque el experto alimenta su saber con grandes dosis de ignorancia en otros campos que le son ajenos, el objetivo es llenar los vacíos de su conocimiento con información de primera mano.

  • ¿Con qué personaje o historia de las escritas te quedarías y por qué?

¡Uf! Me resulta imposible escoger uno entre miles.

Antígona, por su sentido de la justicia.

Tristana, por sus ansias de libertad.

Elizabeth Bennet, por su fortaleza e independencia.

  • La primera lectura que recuerdes, la primera sensación al leerla.

Leí mi primer libro de adultos a los 6 años. Riverita, de Armando Palacio Valdés, estaba en la biblioteca de mi padre y yo sentía mucha curiosidad por averiguar de qué trataba, porque el título no me sugería nada. Lo

primero que me gustó es que solo tenía letras y su lectura me iba a ocupar varios días. Luego me atrapó la historia del protagonista, que se llamaba igual que su padre: Miguel Rivera, y para distinguirlos a él le decían Riverita. Resuelto el enigma del título, empaticé con ese niño huérfano hasta que su padre vuelve a contraer matrimonio, hijo único hasta que nace su hermana. Había similitudes entre nuestras vidas.

  • ¿Putas o brujas en esta sociedad o en aquellas en las que nos han tachado de ello? ¿Ha cambiado algo eso a lo largo de la historia?

Ha cambiado la nomenclatura, ahora nos llaman feminazis y terroristas por defender la igualdad. También ha variado la forma en que percibimos estos insultos misóginos. Histérica, zorra, bruja…, lejos de atacar a las mujeres, retrata a quien dice estas palabras.

  • Ya estamos terminando esta pequeña charla ¿quieres hablarnos de algo que no hayamos mencionado antes de darla por cerrada?

Agradezco esta oportunidad, Belén. Quiero aprovechar este altavoz que me ofreces porque estoy involucrada en dos temas sociales de enorme relevancia por el número de personas que están afectadas.

Uno es la salud mental. Trabajo con este colectivo desde hace años y nunca se han necesitados más recursos y apoyo que ahora. La pandemia ha dejado al descubierto carencias y debilidades del sistema sanitario que urge resolver.

Otro es el abolicionismo. Escuchamos las voces de colectivos y partidos políticos que pretenden legalizar la prostitución para que sea un trabajo más. La prostitución no es el oficio más antiguo, es una forma de esclavitud y explotación que se perpetúa en el tiempo. Los genitales femeninos no pueden ser considerados una herramienta de trabajo. El cuerpo de una mujer no se alquila para satisfacer los impulsos sexuales de nadie. La prostitución es la expresión más execrable del machismo y no debe legalizarse este abuso.


María Dubón, mujer de su tiempo, a destiempo, en el tiempo. Mujer que sorprende en su literatura, en los premios y reseñas que amacena, en sus cuatro millares de artículos en revistas, en la descarga de su erotismo, en el ensayo imperfecto de vida, en la profundidad del romanticismo. Mujer en el futuro de su pasado.

Se declara como una perfecta desconocida y nosotros deseamos conocerla hasta donde ella desee que lo hagamos.

Belén Mateos

Columnista

Directora General Revista Gafe.info

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