«Asuntos Domésticos», de Camilo Montecinos Guerra: por Angélica Guzmán Reque

0

Angélica Guzmán Reque reseña esta obra, que arroja una mirada descarnada sobre los males que aquejan a la sociedad contemporánea.

La obra Asuntos Domésticos de Camilo Montecinos Guerra contiene sesenta y cinco microcuentos o narraciones cortas donde expresa sus desafíos al mundo en que estamos inmersos y, cuántas veces duele ser partícipes contemplativos de hechos que conducen a la deshumanización del ser humano que, solo vive y no siente la presencia del otro que sufre las consecuencias de la maldad que no se detiene.

El aspecto espectral de un espíritu que solo actúa, sin apenas quererlo se puede materializar por momentos y es cuando la mirada vacía de energía, la revive para poder llenar esos deseos que quedaron inconclusos y que no le permiten remontar hacia su destino final que ya eligió:” Saben encontrarse porque el espanto fue quedando atrás y la figura espectral que los delata, se reemplaza por una mirada carnosa que despierta su apetito. Solo la mañana los disipa, porque como se sabe, los espíritus no asustan de día.”

La paciencia de un ser que no siente es, precisamente la frialdad con que responde su vida emotiva. No siente, no ama, para esa persona no existe el otro, sino para sus fines malévolos. Un ser que siente no puede desmembrar a otro ser y menos a un niño. Es pensar que el mundo alberga a seres impresionantes de actitud sin alma:” por muy dificultosas que parecieran, siempre con una absoluta parsimonia y calma que rozaba muy de cerca la frialdad. Y tenía razón. Alcanzamos a descuartizar el cuerpo del niño, tomarnos un café y ver nuestro programa favorito de los viernes.”

La maldad se lleva en la sangre, se ha escuchado y leído con frecuencia y el cuento “Iniciación” viene a corroborar esa expresión. Son los padres los que manifiestan y contagian la perversidad declarada. En apariencia nace el amor por lo que nos rodea, pero llegado el momento afloran esas actitudes que son producto de la genética y, mucho más de las vivencias que circundan al ser:” así mismo los había iniciado su padre. Tres años atrás le regalaron al menor un gato cachorro, al que debía cuidar y alimentar. El niño se encariñó con él hasta considerarlo un amigo verdadero. Sin embargo, no fue suficiente para evitar cortarle la cabeza y mostrárselas a sus hermanos como un trofeo, como una clara señal de estar preparado para todo”.

Se dice que la educación transforma al ser, sin embargo, muchas veces la palabra divina, las enseñanzas de un ser cristiano, no siempre son suficientes, parece ser que, el instinto criminal, el antropófago es un ser difícil de cambiar, es como pretender cambiar el hábito carnívoro de un animal, por el herbívoro. Ese ser que vivió en las cavernas y se alimentaba de la caza animal, todavía lo lleva en su carga genética.:” Dios los transformó en algo que no eran, cambió su alimento carnal por delicias espirituales para su deleite. Más aplausos. ¡Coman de la palabra de Dios! /Los aplausos aumentan, el público estalla y todos los fieles se abalanzan contra el hombre, deseosos de probar la carne divina.”

Todo cambia, todo se transforma y, cuantas veces la ficción se hace realidad o viceversa. Sabemos que el arte tiene un soplo divino, sea imagen o palabra y que la literatura, muchas veces ha sido y es presagio de futuro, que la historia nos ha relatado épocas en las que, los libros han sido convertidos en ceniza, haciendo eco de esa ley de la insistencia y que la vulnerabilidad de la mente humana puede hacer posible. Esperemos que no se repita la idiotez del ser humano:” Su imaginación creadora dará vida a las peores criaturas y seres mitológicos y serán culpables de los más feroces conflictos alienígenas (culpan a un tal Bradbury). Todo cuanto se creía parte de la ficción se volverá realidad. Es la ley de la insistencia. La ley que se creó en el viejo génesis, el relato original.” 

La desconfianza. la intolerancia, acarrea a la ignorancia de sentirse único e incapaz de ver con claridad la realidad de dos seres importantes e iguales en derechos de ser humanos. Exigir ser perdonado en cualquier desliz, por ser hombre y con todo el derecho de ser infiel, no así en la mujer que pretende obligarla al sometimiento y servilismo:” Él, en cambio, mataría solo por amor. Mataría si su esposa se atreviese a dejarlo por otro. Le quitaría la vida con rabia, cortaría su cuerpo en pedazos y los guardaría en el refrigerador para pensar luego qué hacer con el cadáver. Que su mujer lo engañe amerita un pago justo, piensa con satisfacción. Él jamás mataría por frivolidades”

La indolencia de la gente que le gusta contemplar escenas de sangre y es incapaz de reaccionar ante crímenes alevosos contra la mujer y las leyes, elaboradas y dictadas por los hombres no visibilizan de forma cabal esos hechos y el castigo ejemplar no llega, mientras se exhiben cadáveres de mujeres y los huérfanos suman y siguen como si tratara de hechos contemplativos, nada más. :” Así, de un momento a otro, la calle se llena de espectadores que observan de primera fuente otro femicidio consumado, otra mujer que muere a manos de su expareja, a las afueras de una calle sin nombre de una ciudad también sin nombre, donde suele transitar mucha gente.”

La nostalgia de la libertad, donde el ser humano vivía a merced de la naturaleza y solo requería de la tranquilidad del bosque, de la música armoniosa del canto de las aves y el chirriar de los insectos. Ahora, en medio del cemento el bullicio de la gente y el crepitar de los nervios junto al Clapton de tanto carro por calles y avenidas, se perdió la libertad de caminar, de reír, de cantar. Ese es la gran riqueza de la civilización:” Cada día se levanta a las 6 a. m. y regresa al anochecer. Aprendió a vivir de la rutina, de las deudas, del cansancio mental. Y aunque en su interior repite que no se arrepiente, de vez en cuando deja su traje de oficina y sale a recorrer los bosques, en busca de ese aroma de libertad que cada vez más le cuesta reconocer”  

Lo aprendido en la infancia, las lecturas que impactaron en la vida emotiva y el intelecto de las personas, a temprana edad, son lecciones que persiguen a través del tiempo vivido. La importancia de saber elegir libros en la primera infancia, así como lecciones que no perturben, sino que sirvan para el crecimiento emocional y espiritual de los niños son importantes hacia un aprendizaje de bienestar, no el de la verborrea que daña el desarrollo normal de las personas:” A caperucita no le asustaba del lobo su aspecto físico, su pelaje despeinado, su pinta de canino de cuarta, ni sus cicatrices de las que algunas veces se vanagloriaba. Le asustaba en realidad su capacidad de verborrea, de persuasión, su oralidad tan elocuente, con la que engañaba a todos en el bosque y era proclamado como un líder.”

Los invito a seguir con la lectura y reflexión de todos y cada uno de estos maravillosos cuentos muy humanos, mientras tanto tengamos presente el pensamiento del gran pensador y político Gandhi, que dice:” No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias”.

Equipo de Redacción

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *