Que guerte yguan taro | Edición de otoño

Empezamos el otoño, dicen que la estación de la tristeza. Algo de cierto hay porque en estos días se produjo el estallido del volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma. No Las Palmas, ni Palma de Mallorca, sino una de las islas más septentrionales del Archipiélago Canario y del Estado Español, San Miguel de La Palma que, en lengua aborigen, se llamaba Benahoare.

Fotografía de Txofi Zilarra, Volcán en La Palma

Empezamos el otoño, dicen que la estación de la tristeza. Algo de cierto hay porque en estos días se produjo el estallido del volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma. No Las Palmas, ni Palma de Mallorca, sino una de las islas más septentrionales del Archipiélago Canario y del Estado Español, San Miguel de La Palma que, en lengua aborigen, se llamaba Benahoare.

Los poetas y los escritores en general escribimos sobre la belleza y sobre el misterio de las cosas; pero esas emanaciones piroclásticas que están iluminando las noches palmeras no deberían causarnos otra cosa que terror. ¿Cómo llamar belleza a una fuerza destructora, cómo hacer contabilidad del supuesto impacto positivo que esto va a traer en la afluencia del futuro turístico? Estos días hemos presenciado las retransmisiones en directo por las distintas televisiones la evolución de volcán. Lo han presentado como un acontecimiento histórico, un espectáculo irrepetible. Pero pocos, sobre todo los que viven alejados del peligro, han pensado en la magnitud de la tragedia, en el terrible dolor que están padeciendo los palmeros. Imaginen que de la noche a la mañana estalla un volcán debajo de sus casas y para colmo se lleve por delante el barrio, el pueblo y todos los recuerdos, incluso los fantasmas que pudieran quedar del pasado.

Nosotros, los gafes, estamos con la gente que sufre por tanta pérdida y cruzamos los dedos para que no haya desgracias humanas. Gente que prácticamente se ha quedado tirada en la calle con una mano adelante y otra atrás. ¿Cómo maravillarnos de esto?

Los auaritas, los antiguos habitantes de la Isla creían que cuando cayera el Roque de Idafe, situado justo a la entrada de la Caldera de Taburiente se caería el mundo: en torno al Roque cantaban lo siguiente: iguira yguán, Idafe (dicen que Idafe caerá). El coro contestaba que guerte  yguan taro (dale lo que traes y no caerá). Pues bien, este número de otoño de la revista GAFE pretende ser eso: un coro de canto para que no caiga, no ya Idafe, no ya el mundo, sino la Isla de La Palma y que esta no quede enterrada en las cenizas del olvido. Si no se pudo evitar tanta desolación, al menos desde aquí les damos lo que traemos: la literatura. Que guerte yguan taro.

Antonio Arroyo Silva

Jefe de redacción

Edición de Otoño dedicada a La Palma

22 de septiembre de 2021

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