Presidenciales en Irán ¿y después?

0

La inesperada muerte del presidente Ebrahim Raisi ha desatado una oleada de incertidumbre en Irán. Entre ceremonias de luto y manifestaciones de disidencia, el país se prepara para unas elecciones presidenciales cruciales. Este artículo de Eduard Ariza desentraña la compleja estructura de poder en Irán y analiza las implicaciones para los derechos humanos. ¿Quién tomará las riendas del país y qué desafíos enfrentará la República Islámica en los próximos meses? Descubre los detalles en nuestra sección de Derechos Humanos.

Pese al mensaje de calma repetido hasta la saciedad por las autoridades iraníes, una súbita incertidumbre se ha apoderado del país. Desde el accidente de helicóptero que costó la vida al presidente Ebrahim Raisi, muchos se preguntan, dentro y fuera de Irán, qué ocurrirá ahora y qué vendrá después. Pero, ¿está justificada esta percepción del futuro como incierto?

Si estos días viajáramos a Irán, atestiguaríamos el inicio de la más inusual campaña electoral. Con la teatralidad propia de los regímenes autoritarios, el luto oficial por Raisi ha desbordado las calles de plañideras y retratos del difunto presidente. Las multitudes se agolpan en las mezquitas de todo el país en oración. Cinco días ha durado el duelo de los cincuenta que la constitución mandata para la celebración de nuevas presidenciales después de que la presidencia quede repentinamente vacante.

Represión y Derechos Humanos

Ni siquiera con tales fastos se ha silenciado a la disidencia iraní. Aprovechando la noche, se han lanzado petardos para celebrar la muerte de Raisi. Incluso se han visto protestas públicas a la luz del día contra el mensaje oficial de que el difunto líder era unánimemente amado.

Rara vez se justifica celebrar la muerte de un ser humano, pero no olvidemos quién era Raisi. Defensor a ultranza del islamismo chií, nada más llegar a la presidencia emprendió una cruzada para redoblar el rigor en la imposición del hiyab a las mujeres. En este contexto, Massa Amini encontró la muerte a manos de la policía de la moral. Las protestas en solidaridad con la joven y su familia se vieron contestadas con oleadas de represión, resultando en decenas de muertos y cientos de detenidos. Tras juicios sumarios, ya han comenzado las ejecuciones.

Hasta la elección del nuevo presidente, el vicepresidente primero Mokhber asume la presidencia interina. No está claro quién sucederá a Raisi, pero todo apunta a que, como él, será alguien del ala integrista del régimen.

Estructura del Poder en Irán

El gobierno de Irán es una laberíntica entelequia que dificulta la comparativa de la República Islámica con otros Estados. Aunque a menudo se describe como una «dictadura», presenta peculiaridades. En Irán existen diversos partidos que se disputan el control del parlamento y de la presidencia. Sin embargo, la concurrencia electoral y la permanencia en un cargo resultan incompatibles con propuestas profundamente reformistas.

Colección de sínodos y magistraturas, el entramado institucional iraní se concreta en un puzle gubernamental confuso que, bajo la apariencia de distribuir el poder, garantiza que una élite religioso-militar ostente efectivamente el control. Después del derrocamiento del Sha en 1979, el ayatolá Jomeini quedó al frente del país como Líder Supremo, gobernando Irán a su antojo.

Instituciones Clave y Derechos Humanos

A pesar de los cambios a lo largo del tiempo, las instituciones principales de Irán incluyen:

  • Parlamento o Consejo Consultivo
  • Presidente y gobierno
  • Consejo de Guardianes
  • Asamblea de Expertos
  • Líder Supremo

Además, la Guardia Revolucionaria, junto a la policía de la moral, el aparato judicial y los imanes de las mezquitas, corona el extenso aparato de control y represión de la República Islámica. Garantiza la seguridad de sus dirigentes y es la última línea de resistencia violenta del régimen.

El poder real reside principalmente en el Líder Supremo y el Consejo de Guardianes. Este último, compuesto por 12 miembros (seis teólogos escogidos por el Líder Supremo y seis juristas electos por el parlamento), autoriza las candidaturas políticas y aprueba las leyes. Aunque el parlamento es directamente elegido por los ciudadanos, solo propone leyes al Consejo de Guardianes, que tiene la última palabra.

El Líder Supremo, actualmente Jamenei, ostenta simultáneamente la jefatura del Estado y el primado religioso del país, con poderes efectivos como:

  • Derecho a vetar leyes
  • Comandancia suprema del ejército
  • Nombramiento de altos cargos militares y judiciales
  • Aprobación del presidente electo

Sucesión del Líder Supremo

La sucesión del Líder Supremo no es por elección popular, sino por la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 mujahids votados cada ocho años. Aunque en teoría supervisan y podrían destituir al Líder, en la práctica se limitan a alabarlo.

El fallecimiento de Raisi ha generado especulaciones sobre la sucesión de Jamenei, quien ejerce el poder desde hace más de tres décadas. Aunque Raisi parecía un candidato fuerte para sucederlo, su muerte deja el futuro incierto.

Futuro Incierto

En unas tres semanas, los iraníes elegirán un nuevo presidente. Más allá de eso, el futuro de Irán después de Jamenei sigue siendo incierto. La élite del poder iraní es hermética y críptica, y muchas veces aún no hay una decisión tomada.


Equipo de Redacción

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *