Poesía colombiana contemporánea: Mary Luz Giraldo

Presentamos 5 poemas inéditos de la poeta colombiana Luz Mary Giraldo.


El poeta


El poeta observa el horizonte
une las estrellas a los puntos cardinales
y aleja el horror que pasea entre la sombra.
Busca cobijo en la mirada de los vivos
y encuentra los ojos de sus muertos.
Sabe oír el silencio del poema
y no olvida los pájaros
ni la luz que se filtra por la cerradura.


El poeta oye caer la lluvia que invoca la vida sobre el agua
y detiene la mirada en el camposanto.


Abraza el vacío y enmudece.


Culpable y víctima
con los ojos cerrados pide perdón
y escribe entre las ruinas.



Para escribir versos nuevos


El orden de tus palabras es desorden en mis huesos
tendones retorcidos como hierros
puertas arqueadas que no abren o no cierran
casa desvencijada para que entren unos o salgan todos
después de la peste entretejida con la guerra.


Dices que para escribir versos nuevos
habría que volver trizas las palabras
llenarlas de miseria y excremento
ignorar la tradición y la belleza.
Ignoras la potencia de Virgilio
la humanidad de Dante y el camino de Eneas.


Das bandazos y lo rompes todo ciclón atormentado
y no entiendo qué es lo que quieres
adónde piensas llegar.
Acabaste con el mobiliario y la vajilla
dejaste la ropa hecha jirones
y sacudiste la vida con estruendo.
Mira la ruina que dejó tu pataleta.


Y yo me empeño en el vuelo de los pájaros
y en el eterno maullido de los gatos
cuando buscan el amor en lo más negro de la noche
y suben a los techos a rastrear la luna
como viejos poetas.
Me empeño en buscar sentido al hecho de existir
en medio de la naturaleza destruida y este caos
que desciende al infierno
y mira con los ojos de la muerte.



Alambre de púas


El obispo ordena tapar los nidos con alambre de púas
para alejar los pájaros de la Catedral.
En las noches la sangre se desliza hasta el altar
y los esqueletos sorprenden con su canto herido.
En la mañana el sacerdote oficia el ritual
y los feligreses no pueden respirar.


Las sílabas se paralizan y las palabras se esconden asustadas.
La memoria lleva en cada letra las púas de un campo de batalla.


Como niños nos tapamos la boca con el puño cerrado.



Huella


El victimario lava sus manos en el agua del estanque
e imagina la ruina de su propia huella.
La víctima deja la sombra de una herida en la piedra
y la imagen de su propio funeral
mientras cava la tierra.



Olvido


Vaya usted a saber si cuando el tiempo pase
alguien recordará las noches llenas de estrellas
sin pedir un deseo.
Tal vez despierte la vida arrumada en la memoria
con la foto que naufragó en el rio
y evoque la música de quien cantaba como si fuera dios.


Vaya uno a saber si el tiempo perdió su paraíso
cuando descolgó el vacío de la nada
y trajo el miedo enredado en cada una de las letras.
La memoria llama al silencio ahogado por la lluvia
y escucha el aullido de los lobos
o el esqueleto de los pájaros que chillan.


Vaya usted a saber si después de tanto grito
en cada una de las guerras
y tanto peregrino con sus zapatos rotos y sus trajes raídos
aprendió a limpiar sus lágrimas y las de sus hijos
y desdibujó la mueca de sus labios para volver a sonreír.


Vaya usted a saber cómo se dice olvido
con la boca llena de tierra.


Directora General Revista Gafe.info

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