Poemas de Noé Lima

BIPOLAR
“El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe”.
Alejandra Pizarnik.

I
La noche tiene una metamorfosis

Apenas se asoman aves
jadeando en el fondo de los vasos
la sombra
apenas cuelga
de un poema
cuando apagas las manos trapecistas
en la clara campana de tu culo

II
Se necesita una voz urgente
en el espejo:
la edad
y la muerte

La oscuridad astilla su dentadura fresca
y muerde mis poemas

Yo apenas enciendo la radio
para besar
por un instante a los muertos que habitan en él.

III
Pulverizada la noche
se niega a morir entre mis dientes

Siente nostalgia

la amordazada lluvia en la ventana
esa clarividente sangre salpicada
en los noticieros

pulverizada
va encaneciendo junto a mi
junto a esa tiza
de tus pezones inolvidables

de vez en cuando escriben
sobre mi piel tartamuda
que los años
son apenas cristales rotos
en el salino poniente del espejo

IV
Mis párpados hablan de vez en cuando

Abren un recuerdo

lo hacen
para hablarle a tu cintura petrificada
al glacial de piedra en que se convierte tu sueño
a tu ombligo corriente abajo
al astro desplomado de tu sexo por mi lengua

la nostalgia no entiende de erecciones

no podés imaginarlo

mis párpados
mujer
son diques donde se detienen tus manos
tus dedos de humo caliente
cuando se asoman los amaneceres
de agujas lamidas por mis uñas

hablan solos
con la sombra tragada por la brisa
la ubre tibia de la luna
que va rodando en tu latido

mis párpados son pesados ladrillos
tienen el fulgor de la noche
quemada
en tus piernas de cerilla rumiante

son el lechoso silencio de tus gemidos.

BALADA PARA NORMA JEANE BAKER
El dentado esqueleto de la niebla
oh Norma Jeane
donde Júpiter orina a los gallos cuando se lamentan
con sus rostros de talco
-si podemos decir eso de la luna cuando la tierra gira-
apenas te nombran
con un aplauso de paloma ajada
para recordar tu látigo rubio punzante como alfiler
lo que ha quedado en la tumba
-la tuya-
tu cabello con olor a lavanda
el encalado minutero que no se detiene
con el apellido de tu abuela
la película de tus tetas al borde de ese silencio
que pesa como un toro azul en pleno verano
el alba de salitre que navega en tu clítoris
marchito como el desierto en el centro de los girasoles
que anuncian la llegada del deseo con tus gemidos
tu fémur que antes cruzó la frontera del azar en cada invierno
oh Norma Jeane
nervioso torso de nube
puente entre la rosa y el plumero de la arena vestida de novia muerta
temblor del agua ardiente en las cantinas del tercer mundo
mano machacada de tanto masturbar a las penas
-las mías y de mis amigos-
oh Norma Jeane
sálvame del chirriar celeste del agua
de las mariposas de tabaco que delatan mi ansiedad en los bares
donde cuelga tu rostro amarillo como el whisky
y al lado del poniente
el eco de tus manos pidiendo amor
a lo lejos como llamando también a la muerte
La mía.

ALEJANDRA PIZARNIK MUEVE EL MAR
Alejandra tartamudeaba
como tu vientre
cuando el mar se asomaba con las partituras del insomnio

Arthur no podrá rescatarte
Alejandra
del acné y de la obesidad que cargas como una lágrima dibujada
en el papel
ni la soledad de Mallarmé
rescatará tus sueños de la espuma furiosa que desnuda las piedras

Solamente el mar puede desvestirnos

Solamente la muerte
que susurra el encierro de la palabra poema
en los genitales
en el abecedario húmedo del silencio
cuando el tacto es un pez moribundo

Alejandra la tartamuda de la infancia
en el fondo de sus treinta y seis años
en el psiquiátrico de ceniza que guardaba entre sus dedos
bajo la lluvia del seconal
con la ausencia de la ternura de los relojes
y la angustia de seda en que se convierte la noche

Ella la amante de las amapolas
se parece a vos cuando germinas

Repartía el zumo de los océanos
mutilaba pájaros en su garganta
y se drogaba con el temblor de los besos
los que nunca llegaron
o se marcharon con el duelo de la luz
o naufragaron en tu boca
Alejandra la tartamuda del paraíso perdido de Milton
dónde te fuiste
a la aurora dentada que muerde a la poesía para hacerla morir con el rocío?

NI UNA SOLA MÁS
Abro el periódico
y parpadea la muerte de las mujeres

Madres latiendo su ceniza blanca en las calles
como espuma que transita por la nieve de los espejos
los mudos miedos de la niebla por querer mudarse en la carne

Apenas puedo pensar en ellas mientras escribo
declino mis monólogos contra la tierra
como un acorde de mi boca que tiembla por el beso de la sangre

En mi país la muerte persigue a las mujeres
deja colgada su tímida primavera entre los bosques
dulcemente enciendo una palabra para salvarlas de las balas
y no lo consigo

En mi país las mujeres silvestres se casan con la luna desatada entre sus venas
se casan con la violencia
que es el epígrafe negro del machismo
se casan y devuelven la sed a la cintura de los ríos
de donde siempre puede leerse la vida
el incendio desnudo de las tardes

Ni una sola más
para afilar la voz terrible de la lluvia
ni una
para que el corazón sea una lámpara de agua a la salida de este sueño.

SYLVIA PLATH ENCIENDE UN FÓSFORO

Sylvia enciende un fósforo y lo apaga
ser bipolar es lo común
conoce a Lowell y aprende a mudar de piel en las colinas

La poesía confesional es una mierda pero hay que escribirla
piensa
es una campana de cristal donde se mudan los infiernos
palidecen como las mariposas recién creadas por la hoguera de la retina
o el silencio en el psiquiátrico donde las esquinas de los muros
son solamente vértices de una palabra justa para la angustia

Sylvia desnuda a Hughes como el mar me desnuda a mí
Sylvia mata por dentro a Hugues
éste incinera moscas con el tiempo y destruye su diario
yo incinero tus pupilas con el desvelo mientras lames mis poemas

Ella enciende siempre un fósforo y lo apaga
ve la estufa y la acomoda
piensa en Frieda y Nicholas
en su vestido plateado como una grieta de agua
piensa en el suicidio
en el aborto
ese coloso que se cuela entre los poros
en la poesía de Ted que se hunde en su vientre como una daga
en cómo quedará él cuando decida encender el gas
la somnolencia del papel cuando escriba te amo desde una tumba
y sea polvo de marfil en los bolsos de futuras escritoras

Ella se hace llagas en la lengua con la luna del mes de febrero

Sylvia enciende el gas del horno
mete su cabeza con treinta palabras ahogadas entre las cejas
que tiemblan

Yo abro tus ojos con una metáfora sobre el mar
para que sobrevivas a su poesía.

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