Nuria Ruiz de Viñaspre: abrirse para dejar paso al lenguaje
En esta presentación, María Meilán Castro se acerca a Todo este espacio, de Nuria Ruiz de Viñaspre, desde una de las claves que atraviesan su lectura: la incertidumbre. Naturaleza, fragilidad, memoria y lenguaje construyen una poesía que no ofrece respuestas cerradas, sino que invita a modificar nuestra manera de mirar.

Imagen: composición editorial de Revista GAFE.
En su lectura de Todo este espacio, María Meilán Castro se adentra en la poesía de Nuria Ruiz de Viñaspre desde una pregunta esencial: ¿qué ocurre cuando dejamos de mirar el mundo desde nuestras certezas? Naturaleza, fragilidad, pensamiento y lenguaje atraviesan una obra que no busca clausurar el sentido, sino abrir nuevas formas de percepción.
Nota de la edición
El siguiente texto corresponde a la presentación de la poeta Nuria Ruiz de Viñaspre dentro del ciclo trimestral de Escritores Independientes Marina Baixa. María Meilán Castro propone una lectura personal de Todo este espacio, último poemario de la autora, a partir de los versos y preguntas que la obra ha dejado abiertos en ella.


Bienvenidos a una nueva cita de nuestro ciclo trimestral de Escritores Independientes Marina Baixa.



Hoy tenemos el privilegio de recibir a Nuria Ruiz de Viñaspre, poeta nacida en Logroño, con una extensa trayectoria literaria y una obra que ha sido publicada y reconocida tanto dentro como fuera de nuestro país.
Está incluida en el Diccionario de Autores de la Cátedra Miguel Delibes. Sus poemas han aparecido en numerosas revistas literarias y han sido traducidos a cinco lenguas.
A lo largo de su trayectoria, además de colaborar en diferentes libros y formar parte de 18 antologías, ha publicado una veintena de poemarios, entre los que destacan El mar de los suicidas, Tabula Rasa, Pensatorium, Células en tránsito y su último libro, Todo este espacio.
Ha recibido, entre otras distinciones, el Premio de Poesía Ciudad de Tudela, el Premio Nicolás del Hierro, el Premio César Simón, el Premio Racimo de Literatura y el Premio de Poesía José de Espronceda, Ciudad de Almendralejo.
Y ha participado también en numerosos festivales internacionales de literatura, en ciudades como Nueva York, Venecia, México, Quito y Bolivia.
Todo lo que voy a compartir esta tarde nace, sin embargo, de mi lectura de su último libro, Todo este espacio. Una lectura personal, hecha de algunos versos que me han zarandeado y, sobre todo, de las preguntas que su poesía ha ido dejando abiertas en mí.
Porque leer a Nuria Ruiz de Viñaspre es, en cierto modo, aceptar que lo que vemos no es exactamente aquello que creemos ver.
En sus poemas, la naturaleza no es únicamente paisaje. El bosque mira, el viento habla, el árbol sostiene y el pájaro nos conduce hacia aquello que permanece oculto.
Nuria nos pregunta:
“¿Qué pensará la naturaleza cuando
al bajar la mirada nos mira?”
Y quizá ahí comienza uno de los caminos de su poesía: cambiar la mirada.
Mirar más allá de las formas. Cuestionar aquello que creemos conocer. Detenernos ante lo que parece sólido y descubrir su fragilidad.
“Qué sólido parece el vivir
de tan frágil que es nuestra fortaleza.”
Y también preguntarnos por esa velocidad con la que atravesamos la existencia, cuando nos pregunta:
“¿A qué precio pagamos la veloz carrera?”
Su poesía parece invitarnos a detenernos, a mirar aquello que habitualmente pasa desapercibido, incluso esos rostros que tenemos delante y que, sin embargo, quizá no llegamos a mirar verdaderamente:
“Leer en los rostros
que nadie mira a nadie de frente.”
Y cuando creemos haber encontrado una certeza, Nuria vuelve a abrir la puerta de la duda:
“Si toda realidad es un sueño fugaz.”
Porque sus poemas no parecen buscar respuestas definitivas. Abren preguntas.
Incluso frente a la memoria, esa materia que nos constituye y que a veces también nos retiene, se pregunta:
“Cómo matar la memoria para aprender a vivir.”
Y quizá por eso hay un verso suyo que, para mí, resume de una manera especialmente hermosa su relación con la mirada y con la palabra:
“hay que abrirse para ver al árbol
borrarse para dejar paso al lenguaje.”
Abrirse. Borrarse.
Tal vez ahí esté una de las claves de su poesía: abandonar por un instante nuestras certezas, atravesar las formas y permitir que aparezca aquello que todavía no sabemos nombrar.
Porque, como ella misma escribe, estamos ante:
“unboxing de la incertidumbre.”
Y quizá la poesía sea también eso: abrir una caja cuyo contenido desconocemos y aceptar que dentro no siempre encontraremos respuestas, sino nuevas preguntas.
Nuria Ruiz de Viñaspre nos invita así a mirar de nuevo. A mirar más despacio. A mirar desde otro lugar.
Y quizá esa sea una de las cosas más hermosas que puede hacer la poesía: dejarnos un poco más abiertos de como estábamos antes de leerla.
Nuria, bienvenida a Escritores Independientes Marina Baixa. Es un verdadero privilegio tenerte hoy aquí.
María Meilán Castro es escritora y miembro del colectivo Escritores Independientes Marina Baixa, grupo que promueve la expansión y difusión de la literatura mediante actividades culturales y literarias.
Selección de poemas
Nuria Ruiz de Viñaspre
1
No desees ser el pájaro que vuela
en círculos en torno a la presa
ya que desconoce el interior del bosque
tampoco desees ser bosque
pues este ignora cuándo entra el pájaro en su niebla
solo el ser humano con todos sus atributos
tiene la capacidad de ser profundamente pájaro
profundamente bosque
aún así la paradoja está servida
el hombre no sabe que lo sabe
sus grises ojos son humanos
tendría que huir el ojo del soplo de lo humano
pasar entre las formas
y entrar en el bosque en busca del pájaro.
2
Bajo una luna azul como verde es la manzana
bajo esa luna por los suelos
te miro a ti y a mí bajo un siglo que protege
es verdad que en los polos las casas se derrumban
que las danas y huracanes son los nuevos dioses
de esta sucesión de ruinas
pero te miro a ti
y a mí
bajo el azul cobalto
y veo en la palma de tu mano
lo que no se ve
una luz que incide
el azul que supervive en el centro de la ruina
hay un mundo nuevo en cada grano de arena
la mañana que te fuiste más lejos de lo lejos
flotó una luna azul como verde es la manzana
los objetos de la casa serán sucesos a tu vuelta.
3
Dos álamos vivos sostienen al árbol muerto
todos lloran en altura el ocre
los hijos del viento lloran
el lobo aúlla al ciervo
el alto viento se tumba
solo el bosque se rige por otras leyes
¡qué pensará la naturaleza cuando
al bajar la mirada nos mira!
¡calla viento!
no relates los bosques ni despiertes al cazador
que desde abajo acecha
las ciudades –dientes de hambre–
deberían ser bosques tras presentir el caos
¿quién somete al álamo en la rueda?
4
Imagínate subido en la copa de un baobab
imagina un zorro abajo en mitad del bosque
una vez en tu cabeza el zorro bórrale la piel
la feroz mirada lo pardo
quítale después las garras el rugido el hambre
borrarás su fuerza sobre tu cabeza el árbol
luego haz desaparecer al zorro de tu mente
y verás que el zorro es solo tu firme voluntad
de que sea o no zorro en tu cabeza
si girásemos la rueda
y arriba estuviera el zorro y abajo el hombre
¿borraría el zorro nuestra voluntad de ser en su mente?
5
Vete pensamiento frágil
pase lo que pase el mundo ya no será el mismo
somos jilgueros de estaño con cardos en el corazón
vete pensamiento
vete de esta esfera enquistada en el aquí
ahora que no habrá miel el próximo verano
ni nadie te someterá en la rueda
no quiera yo encerrarte en una frase
ni aprender a tenerte miedo
selecciono objetos como el que decora su casa
sé que sin pensamiento
las abejas volverán a sus colmenas
y en lo hondo del jarrón
veré fertilidad en el barranco
pero ¿de qué forma está hecho el jarrón
si toda forma es un sueño fugaz?
la representación de la realidad
es más fácil de escribir
que la realidad representada.
6
Lo frágil en el alma
sobre la cabeza el árbol
en la tierra
el aferrado grillo
en el ave el lavado vuelo
todo es luz filtrada
por donde el bosque habla
hay que abrirse para ver al árbol
borrarse para dejar paso al lenguaje
unboxing de la incertidumbre.
Nuria Ruiz de Viñaspre
