«Morfonauta, antología personal» de Teresa Constanza Rodríguez Roca; por Angélica Guzmán Reque

Angélica Guzmán Reque reseña «Morfonauta, antología personal» de Teresa Constanza Rodríguez Roca, de la Colección Digital de Microficción Iberoamericana de la Editora BGR

La muerte no es la mayor pérdida en la vida. La mayor pérdida es lo que muere dentro de nosotros mientras vivimos. Norma Cousins

La antología personal de Teresa Constanza Rodríguez Roca, titulada Morfonauta, antología personal, nos sugiere un sinfín de ideas acerca de los viajes a ninguna parte. La palabra Morfonauta, desde su significado, se la explicaría como: morfo, raíz griega que significa forma y nauta, también de origen griego, significa viajero, de tal modo que deducimos la palabra como formas de viaje de una persona. ¿Qué viajes? Son las que propone Teresa en cada uno de sus cuentos. Así la aguda observación de la autora le hace imaginar un gran viaje a los libros de Jonathan Swift, escritor inglés con su literatura fantástica en su libro Los viajes de Gulliver y el encuentro con los hombres minúsculos, ahí el dedal nuestro servirá de atractivos vasos de bebida a los liliputienses: “su destino humillante de empuja-culo y mudarse al país de los liliputienses; urgidos, como estaban ellos, de vasos atractivos e instrumentos musicales novedosos.”

La locura es también una forma de viaje, al mundo de la inconsciencia, al mundo de la invisibilidad, de la paz que nadie más entiende que el que la padece. “Regresa, Desiderio, apúrate; ya los de blanco me están diciendo que deje de hablar con la tetera y tome por fin el café. Esos ñatos están cada vez más locos, pero tengo que obedecer. De otro modo, me traen la camisa de fuerza y se acabó.Recordamos las sabias expresiones de Kahlil Gibrand: En mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido

Los viajes no solo son del recorrido a otras regiones del planeta, lo mismo se puede viajar al interior nuestro porque puedo transformar mi estado de ánimo que es un viaje hacia mi interior, como lo hace Teresa, un teñido del pelo que cambia por el furor de la ira: Espera la pizza en el mostrador desde hace una hora. Parece tranquila, pero su enfado le tiñó la cabellera de rojo fuego.

Y, continúa su viaje, lo terrible que debe ser cuando, en una isoglosa te atreves a vislumbrar tu propio viaje al país de nunca más, de una viaje sin retorno posible: De pronto, fijaré la vista en un marco de líneas gruesas y negras. Encerrado, mi nombre completo; un asterisco ante la fecha en que nací y una cruz ante la fecha de hoy. Estoy jodida, con razón no podía abrir los ojos.Otro hermoso como ingenioso cuento de exiliados, los que viven no de manera permanente, sino de lugar en lugar. Un viaje, a veces por razones económicas, familiares o, la guerra que obliga a desplazarse a mundos que jamás se pensó realizarlo: Un piojo le dice al otro: − ¿Sabías que nos vamos todos? −Ni palabra. −Pues anda recogiendo tus liendres. Esta cabeza ha dejado de latir.

Un morfonauta, es alguien que todavía duda de su propia interrogante, sin darse cuenta que puede caer en su propia trampa, su muerte es su propia transformación: Qué sabes tú, pajarito, del bien, del mal, de la nada. Yo quiero ser como tú. Quiero que pip-pip, lari-lará, trila-trila, tri-trá… Y Gregoria salió volando, fue a posarse en el cable de luz, donde sus nuevos congéneres le dieron la bienvenida.

Realmente ¿habrá justificación para las acciones humanas? ¿Será justa la matanza sin control, solo por obedecer al fantasma de la venganza? Sin embargo, lo hacemos porque la ceguera descontrolada y la sinrazón de una vida le hace accionar su falta de juicio:” Lo que hizo el tahúr, después de subir al quinto piso del sanatorio, de acribillar a enfermos y enfermeras, de constatar que ni el doctorcillo ni el doctorazo yacían entre los muertos, fue salvar a paso de cometa el largo corredor, atravesar el vidrio de la ventana con estruendo cortante y dejar su cadáver despatarrado entre los magníficos rosales del jardín.Su propia muerte sería su ajusticiamiento.

Dicen que tienes el día y la hora enmarcado en tu biografía y parece que es cierto porque no hay razón valedera que te haga desistir: Tengo que esbozar una sonrisa y volver a ser la abuela complaciente. La niña insiste, que Bellota y Burbuja la esperan abajo, a siete pisos de la azotea, para jugar. No me queda más que asentir con desgano. Estoy cansada. Que la maldita caprichosa siga haciendo lo que le venga en gana, aunque su madre se arrepienta de haberla dejado a mi cuidado esta quincena.La lucha generacional que no siempre entiende razones.

Asistimos también a la muerte de una etapa de la vida, no solo por la edad, sino por la pérdida de una inocencia que brutalmente la despojan.” Regresamos a mi casa muy callados. Tal como dijo mamá, aquella impresión quedó fija en nosotros: los párpados sumidos de don Antelito, su boca reseca, sus manos entrelazadas. Y el bulto de más abajo de la cintura que parecía vivo todavía. ¿Será que don Antelito deseaba seguir jugando con nosotros? la inocencia de la niñez que se convierte en un juego de malhechores.

El insomnio es el enemigo del sueño, un estado latente en que no se puede conciliar el sueño anhelado, el de la reparación de fuerzas y anhelos para enfrentar un nuevo día. Se lee, se camina, se ve la tele, pero en vano, entonces no se puede, sino: “Las pantuflas de madre duermen a pierna suelta toda la noche. Ella las vigila.”

La cocinera, aquella que sabe como quitar la vida a la gallina que es escogida para un buen convite, la experta en torcer el cuello para que el pobre animal deje de llenar su buche y deje de mirar el sol radiante, otra forma de morir para satisfacer el gusto de las personas: “La gallina jabada, la última que salió, aún dará unos pasos tambaleantes, hasta caer con el pico abierto y la mirada turbia, fija en su diosa, la de los soles amarillos.” Marco Aurelio, Emperador del Imperio Romano, decía: “La muerte nos sonríe a todos, todo lo que un hombre puede hacer es devolverle la sonrisa”

La mujer, ese ser tantas veces alabada, solo en su belleza para convertirla en vanidad. Tantas veces vituperada porque parece ser la única que debe guardar la moral. La mujer, madre de hijos de tantas y variadas naturalezas, no consigue la libertad de acción, la libertad de alzar la vos porque sigue siendo considerada la muñeca silenciosa y manipulada, no debe hablar, solo escuchar, ese accionar que se resiste a morir, debe ser guardada en un escondite: Nunca me has fallado, añade el hombre y suspira profundo, antes de jalar el taponcito femenino. La silenciosa mujer empieza a desinfffhhh, para luego ser doblada y encerrada en un cajón de triple llave.O salir de ese escondite, no importa cómo, pero quiere sentirse mujer y ser que siente, no le importa si es a través de la violencia, ¿acaso no es violencia tenerla en el anonimato? No diría que fui revolcada en un pozo lleno de serpientes agresivas, resbalosas; un pozo al que sí, me gustaría volver, aunque se llevaran de nuevo mi guitarra y el reloj de pared de madre.La mujer, siempre la mujer, pero ya no la fiel servidora que solo obedecía y conservaba la fidelidad a todas luces, ya tiene voz y puede defenderse: ─Hay alguien en tu cuarto. ─No te pongas celoso, sabes que me indignan tus sospechas. ─Perra infiel, y yo que te amo. ─No viajes entonces, quédate en casa.”, la mujer, fiel a su amor, pero infiel a sí mismo:” Tantos años saliendo juntos. Ojalá muriésemos al mismo tiempo; no quiero escuchar habladurías. Ya ves, Manchito, no me hiciste caso, te había dicho que en época de lluvia el camino a Coroico se ponía horrible. Qué va a decir ahora tu mujer.El varón que odia y la mujer débil: Érase un hombre que odiaba tanto a su mujer, que todos los días la acuchillaba y la vendía por kilos en la carnicería.Parecería que la historia se repite, aunque los medios ya no son los mismos, creo que todavía no muere la mujer ilusa y creyente de los amores infieles. Penélope está presente, pero sigue tejiendo y destejiendo:” ─Penny, Penny, ¿me oyes? ─Sí, bien clarito ─Pero yo no, ─te hablo después, se me acaba la batería…porque no se le acaba la batería, sino la conciencia fiel a los años de espera.

Lo maravilloso es que, mientras estemos vivos jamás muere el sentimiento infantil de la imaginación y la dicha de vivir, revivimos y nos remontamos a esos años felices de placer y amor por lo que tenemos, no importa el tamaño, solo la vida emotiva que nos envuelve. Conseguí rosas para los floreros diminutos y conecté el sistema estéreo, que también venía incluido. La casita resultó una dicha, era tan placentera… Mi familia y los amigos han revuelto cielo y tierra buscándome.La ilusión de vida no muere, solo se renueva a través del cariño y la emoción repetitiva de los días y los seres que nos lo recuerdan y mantienen viva la caricia emotiva que nos despierta el gato mimoso de la casa: “Me envuelves con tus ojos azules, me erizas con tu lengua sedienta, tus garras suaves. Recibes una porción de caricias y te alejas contoneando tu erótica silueta. Desapareces por detrás de las cortinas blancas, para entrar como nueva y repetir el juego de tu brillo sedoso y tus ojos azules.

Vuelve la muerte, aunque ya estaba presente antes por ser la locura una muerte anticipada, enajenada del mundo de los seres llamados “seres normales”, pero, a su vez, intereses profundos que llevan a la muerte, velada, pero real: Hans-Peter recién sospecha que la historia del Doppelgänger podría haber sido una vil patraña de su psiquiatra; acaso porque el galeno anda loco de amor por Gertrudis, la adorada esposa de Hans-Peter.

La bebida conduce también a la enajenación, a la muerte temporal de la conciencia febril. “¿por qué?, si tú vives solo. Desde la cocina, te saluda una cuarentona de mirada emprendedora. No preguntas quién es ni cómo ha entrado. ─Te equivocaste de piso, viejo. Pero vení, compartamos este café.”

La rivalidad inconfundible, pero mal interpretada por una palabra “retraso”: ”─Andas retrasado. Yo nunca me retraso, siempre estoy en el mismo lugar −refuta el grande, con voz de trueno.”

La muerte y sus interpretaciones, reales o no, pero presentes en la vida de creyentes. De los que mantienen la fe inquebrantable: “el adorado primo no les fallaba. Todos se sentían protegidos, bajo sus alas. Primo Nuestro, que estás en los cielos, santificado sea…”

La premisa tantas veces expresada y sugerida del “ser o no ser”, explicada desde la filosofía, desde el drama, desde lo religioso, etc. nos lleva a pensar que estamos hechos desde una complementariedad de ser personas, seres que piensan y sienten o, definitivamente del no ser, existir que viene a ser el morir, desaparecer: Pero hay que tomar en cuenta el destino del prójimo, resultado de sus actos, los cuales obedecen a su voluntad, nacida de su intención, que se origina en su deseo más profundo de ser”. Entonces, Federico decidió no ser. La disconformidad del existir o no.

Hablamos de evolución y, sin darnos cuenta involucionamos hasta llegar a nuestro estado primigenio de borrarnos el pensamiento y, peor el sentimiento: Se entiesan mis seudópodos cuando imagino las eras ceno-meso-paleo-proterozoicas que me devolverán a lo que una vez fui. ¡Cuán lejos estoy de casa!morimos poquito a poco, sin darnos cuenta matamos al pensamiento y a las palabras con las que podemos expresar lo mucho que anhelamos.

Es que podremos, algún momento desandar lo andado, desdecir lo dicho, ¿caminar en retroceso?, tal vez ya lo estamos haciendo, el perfecto retroceso de su ser, asesinando su futuro promisor: Otro día, llegó la fecha exacta en que por fin regresó, con el futuro por detrás. Fue para reír llorando y llorar riendo

Te ahogarás indefectiblemente porque no reconoces lo bueno o malo que acarició tu rostro porque piensas que no vales nada, sino bajo el albergue del que te hace servil, dependiente. Aquello que te atrae, de igual manera será tu ruina, tu desaparición: Ahora, el eco de tu mismo grito, sediento de encontrarte, cobra vida propia y asciende, redondo, con un Hola. Respondes, te inclinas más de lo usual y lo enfrentas; es como la esfera de tus ojos desorbitados, es el chasquido del agua que, finalmente, inunda tu oscuridad vertical.

Quienes no tienen voluntad, no pueden vivir en libertad y, por supuesto, esto, los lleva al fracaso, a su propia destrucción, a abordar su oportuno transporte: “Para ir al infierno, se toma un descensor.”

Dos nuevos términos que no tiene significado posible, pero por medio de la deducción léxica podría estar de acuerdo con tela, o tejido que se forma para distintas maneras de servir a la composición de objetos de uso diario y doméstico, sobre todo, como son las servilletas, complementos de un mantel en el servicio de la mesa de un comedor. Las formas y reformas del color en el teñido, atelismo. afirmación que sugiere:La amiga, abriendo sus pliegues, llena de orgullo, exclamó: En mi anterior existencia, ¡rogué tanto a la Divina Tejedora!, que esta vez me hizo nacer roja. ¡Ah!, suspiró la afectada y se hizo a un lado. No creía en la Reentelación.

Otro término inventado por la autora, esta vez se trata de un lugar: Aigra. Un lugar tétrico por lo espinoso y punzante que obliga a sus habitantes a permanecer en completo estado de inamovilidad. Un ostracismo de un pueblo que no se moverá mientras su autor no lo ordene. Pueblo mudo y sin acción. “Hay quien dice que, en las noches, la ciudad brilla como un diamante desde la lejanía, y no queda más que creerlo: las afiladoras empiezan a chirriar, y surgen las púas filosas y los gritos desesperados de dolor.” 

Los treinta cuentos de Teresa Rodríguez Roca nos enmarcan en ese destino al que marchamos todos, indefectiblemente. Son tantos y tan variados los motivos o las circunstancias en las que encontraremos la muerte que no podemos deducir cómo, cuándo, ni por qué moriremos, solo sabemos que un día seremos polvo porque ése es nuestro destino final. El gran escritor Oscar Wilde, con ese su lenguaje sutil y amoroso nos dejó este hermoso pensamiento: “La muerte debe ser tan hermosa. Para yacer en la suave tierra marrón, con la hierba ondeando sobre la cabeza, y escuchar el silencio. No tener ayer ni mañana. Para olvidar el tiempo, para perdonar la vida, para estar en paz”.

Equipo de Redacción

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