«Llorar diciendo mi nombre», una propuesta escénica construida sobre textos de Federico García Lorca

Llorar diciendo mi nombre es una historia en blanco y negro, coloreada por la fuerza de las palabras de Federico García Lorca. Una obra sincera y sencilla en la que sumergirse para huir del “inmenso ejército de ventanas” donde “ni una sola persona tiene tiempo de mirar una nube o dialogar con una de esas delicadas brisas que tercamente envía el mar sin obtener respuesta”.

El próximo viernes, 18 de marzo, a las 19:30h, en la Biblioteca de los libros felices (Colegio Notarial de Valencia, sede Alicante), se estrenaLlorar diciendo mi nombre”, una propuesta escénica construida sobre “Poeta en Nueva York” y “Sonetos del amor oscuro”, de Federico García Lorca.

A través de sus textos originales, Begoña Abellán y Esther Abellán hacen un retrato muy personal de la deshumanización y la carencia de sentimientos en una sociedad construida sobre el vacío existencial. Las protagonistas, dos mujeres heridas por el desarraigo, reivindican a través de la poesía la pureza del amor y la libertad.

Partiendo de los textos lorquianos, el espectador se acercará al surrealismo de una forma intuitiva y a ese juego de imágenes y metáforas que Federico nos ofrece en sus versos.

Desde el minimalismo del teatro contemporáneo, en esta propuesta, las actrices y el público comparten el silencio, el desgarro y la pasión que existen en las palabras de nuestro autor granadino, para mantener, como él escribió, “una lucha cuerpo a cuerpo en la cual no importa ser vencido”.

Reflexión, comprensión, drama, esfuerzo e ilusión que llegan a la realidad a través de los sentimientos, la fisicidad y el discurso de uno de los poetas más emblemáticos de nuestra literatura.

Llorar diciendo mi nombre es una historia en blanco y negro, coloreada por la fuerza de las palabras de Federico García Lorca. Una obra sincera y sencilla en la que sumergirse para huir del “inmenso ejército de ventanas” donde “ni una sola persona tiene tiempo de mirar una nube o dialogar con una de esas delicadas brisas que tercamente envía el mar sin obtener respuesta”.

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