La felicidad, por Manuel Díaz García

Felicidad: ¿Qué es? Y ¿dónde se encuentra?

Felicidad: ¿Qué es? Y ¿dónde se encuentra?

Como nos ha comentado nuestra querida Carmela, aparte de darnos su visión: Todas, o, casi todas las escuelas filosóficas y movimientos de cualquier tipo, hablan o persiguen la felicidad y dan por hecho que hay un camino preestablecido que conduce a tal fin.

Según los científicos, las hormonas de la felicidad son las endorfinas, serotoninas, dopanimas y oxitocinas, analicemos sólo una de ellas.

Endorfinas: estas son neuro-péptidos (pequeñas cadenas proteicas) que se liberan a través de la medula espinal y del torrente sanguíneo. Son opiáceos naturales del organismo que puede ser hasta veinte veces más potente que los medicamentos contra el dolor que venden en las farmacias. Actividades tales como; escuchar música, bailar, darse un baño, compartir con los amigos, etc. hacen aumentar los niveles de endorfinas en sangre. La mente del cuerpo produce como mínimo veinte tipos diferentes de endorfinas, que se almacenan principalmente en el hipotálamo. Las endorfinas tienen un rol importante en la recuperación y tiene funciones esenciales para la salud. Hay actividades bien conocidas que aumentan los niveles de endorfinas, como pueden ser: comer chocolate, tomar el sol, darse masajes, meditación, yoga, bailar, cantar, etc.

Hasta aquí va quedando claro, que es y donde se encuentra si pasamos por alto algunos pequeños detalles como: las escuelas filosóficas, discuten entre ellas y pierden la calma al creerse que poseen la verdad absoluta al respecto, los movimientos, de cualquier tipo, se matan entre ellos para satisfacer lo que ellos consideran necesario para alcanzar la tan ansiada felicidad.

Por otro lado, si te pasas con el chocolate, engordas; si te expones demasiado al sol, dañas tu piel; si te excedes con los masajes y la meditación, puedes caer en un estado de apatía irreversible; con el yoga te puedes hacer un nudo difícil de soltar; o si cantas y lo haces fatal, tú lo pasas bien, pero tus vecinos se acordarán de tus progenitores.

Ahora, creo haber dejado más claro aún el asunto en cuestión, por lo menos desde mi punto de vista. Recuerdo que cuando era pequeño para mí la felicidad era poder leer libros de aventuras y luego en sueños, hacerme partícipe de aquellas aventuras, para mi amigo Pedro, era ir de cacería con sus perros, para mi hermano, estar siempre con sus herramientas arreglando coches, para mis vecinas jugar con sus muñecas, para Catalina (la mujer que cuidaba de la iglesia) era tener siempre la vela del Santísimo encendida, para el borracho que no le faltara su buchito de ron, para el viejo, poder ver salir el sol, para mi vecina Doña Caridad favorecer a los vecinos, para los ricos seguir adquiriendo más y más, para los pobres, conseguir con qué pasar el día. Lo que me lleva a la conclusión de que hay tantos tipos de felicidad, como seres humanos. El filósofo y escritor francés Jean Paul Sartre (1905-1980) nos dijo;

“Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”.

Podría parecer una frase de compasión o de conformismo, pero no lo es, se trata de no dejarnos llevar por el ego, (enemigo acérrimo de la felicidad), y de ir apreciando la vida en los pequeños logros, que día a día vamos alcanzando.

Por otro lado, el dramaturgo, también francés, Albert Guimon (1863-1923) nos da otra clave para alcanzar la preciada meta:

“El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros”.

Totalmente de acuerdo con él, pues nos deja como únicos responsables de nuestra felicidad, ahora bien, sin llegar a excedernos exigiéndonos, pues no por más exigentes seremos más felices, en la flexibilidad está la armonía, seamos tolerantes, que no complacientes, con nosotros mismos.

El filósofo griego Sócrates (470 a.d.e.-399 a.d.e.) nos susurró dulcemente:

“Desciende a las profundidades de ti mismo y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta”.

Y yo para terminar les digo humildemente:

“La felicidad es sentirte realizado con todo aquello que hagas, y será plena si no perjudicas a nadie con ello, pues tú alma es una contigo”.

Ahora pues queridos y queridas, fabriquemos al por mayor hormonas de la felicidad, eso sí, cuidando los excesos, no quiero cerrar este escrito sin antes decirles, pues creo que lo he pasado por alto, que hacer el amor es una fuente increíble e inagotables de producción de hormonas, sean sexualmente felices.

Manuel Díaz García

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