«Ese lugar existe» de Ulises Paniagua; por Angélica Guzmán Reque

Angélica Guzmán Reque reseña ‘Ese lugar existe’ de Ulises Paniagua (Colección Digital de Novela Iberoamericana, Editora BGR, 2022)

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.” Pablo Neruda

La obra Ese lugar existe de Ulises Paniagua es un viaje hacia el interior de dos personas, una mujer que nos relata en primera persona sus vivencias, en un lugar, un espacio ficcional, Luxindra, donde se siente encarcelada. Y un varón, que también siente la nostalgia y el vacío que le representa, no solo el lugar, sino su vida misma, por eso escribe una novela, dice: “esta novela es el efecto Pigmalión bajo un proceso enfermo: aquí no se busca la perfección sino la re-presentación prosística de la neurosis en general, (…)La página se vuelve terapia de quien lee; y juega a ser mi terapia.”

Para ella, el lugar es un espacio de soledad donde solo puede explorar el vacío, un espacio indeterminado, en el que advierte siete niveles: los que la rodean: la nieve, su cama, donde dice: “Mis sueños suceden allí. Son fantásticos, a veces aterradores” El tercer nivel su libreta que, la enlaza con el universo, sus alucinaciones, el cielo, que no lo entiende. Lo indescifrable y el último es Luxindra, el espacio que habita, pero desconoce.

La novela es el mundo inconsciente de dos personajes: Ulises, Ofelia y la compañía del perro Lustro. Es también la escritura de una novela, dentro de la novela, lo hace Ulises para no olvidar lo que había sido su vida. La obra es una narración inversa, es decir empieza por el final y, al finalizar la obra nos relata lo sucedido con los personajes, que unas veces son los que acompañan al personaje principal que, al mismo tiempo son personajes irreales. Un juego del narrador en una demostración de cómo se puede jugar con la mente y la narración: personajes reales e irreales, al mismo tiempo. Ofelia, el personaje central ha perdido su personalidad porque vive en un mundo de la inconsciencia, ha perdido el juicio, pero ¿por qué? Son distintas causas paranormales y psiquiátricas que se explican, tanto en la novela, como en la otra novela. Este personaje repite: “He olvidado mi nombre. Sencillamente, lo he olvidado. Antes fui otra. Si tuve un apellido, renuncié a él entre la blancura. Porque en este sitio, en Luxindra, el mundo es blanco.” ¿Qué le recuerda el color blanco? El lugar o su propia imaginación. Es toda su vida de enajenación contempla el lugar. Le falta el verdor, pero advierte la presencia de un tigre que la asusta, es otro de los motivos que la retiene dentro la casa, o fortaleza, que la llama ella: «Me gusta la armonía entre las fuerzas naturales; amo lo simple (aunque me desesperan sus resoplidos). Espero que el felino no vuelva. No quiero disparar, a las armas las carga el diablo (he oído decir, no sé dónde). ”Es una mujer que ama la libertad por eso se siente prisionera porque, aunque puede moverse y puede disfrutar de la naturaleza que le rodea, se siente cautiva porque no tiene con quién conversar. No sabe por qué ni cuándo la llevaron a ese lugar solitario, aunque siente una presencia que se mueve como un fantasma, de manera espectral y silenciosa. “¿Me trajeron aquí?¿Me asignaron una bestia para que no pretenda escapar? padezco la privación de la libertad: ser libre es aparentar hacer lo que quieres, da igual. (…)No soy libre, es un hecho; aquí no puedo huir sin riesgo de morir en el camino.”

Ulises es el que, aparenta ser un fantasma porque no quiere abandonar a Ofelia que vive en su mundo. La ha llevado al lugar, donde anualmente volvía con su padre. Se ha acomodado en la buhardilla de la casa y desde allí vigila los pasos de Ofelia, a quien ama demasiado. Pasa el tiempo escribiendo sus impresiones que los vive entre la ficción y la realidad.

Dice: Escribir desde lo oscuro me vuelve espiritual. Tengo como aliadas a unas velas, así como a una ventana, que he sellado tras la cortina. (…) No estoy solo porque en la habitación una araña teje su tela en un rincón del techo. Es una amiga involuntaria (…) También me acompaña Lustro. Y, claro, la mujer que no puede verme. Ésa, un tanto lejana.

Es un ser solitario que confunde la realidad con la ficción, alguien que ama la muerte, aunque también la teme, ama la oscuridad porque dice que es una manera de conectarse con la mujer que ama. Tiene por compañía a un perro, que lo llama Lustro, y una araña, que la observa y sabe dónde va, la cuida porque no quiere destruir una fijación de compañía, el mismo nos aclara su sentir: Supongo que, a causa de mi angustia ante el paso del tiempo, o por esa constante fijación que tengo con la muerte. Admiro a la muerte, me parece una eventualidad irreprochable. (…).La muerte posee el encanto de un poema, (…) Es hermosa, aunque triste (…) En ocasiones me desespero, pero en otras soy feliz, de una manera primitiva. La muerte me conecta con la mujer que no puede verme.

Esa inconexión con la realidad lo manifiesta en esta su obra, desconcierta de tal manera que se empieza a dudar cuál de sus personajes es real y cuál es ficcional. No sabemos quién habla, si es Ulises, el personaje, el autor o quién, solo se sabe que le gusta escribir y le gusta la música, toca su guitarra en la buhardilla, lo hace con sonido muy bajo porque puede despertar a Ofelia. Dos seres que viven en el mismo sitio, pero ninguno sabe de su existencia, ambos aman la soledad, pero viven en perfecto desconocimiento, él sabe, pero ella, no. “Una de las ventajas de vivir en una buhardilla es que no tienes que soportar a otras personas, sus egoísmos, sus filias y sus fobias.”

Una y otra vez juega con los personajes de su novela, son los mismos, pero con situaciones de vida diferente. Él mismo no sabe cómo y quiénes son sus personajes: “Me pregunto si las circunstancias de mi vida son mejores que las del personaje de mi novela. No soy mejor que él. No soy mejor.” Dándonos a entender que su vida es la de su novela con algunas variantes. Dice ser el autor y que podría finalizarla, ¿a su vida o, o a la de sus personajes?, para él es sencillo porque: “Soy el autor. Puedo parar cuando desee. Presiono la tecla ‘enter’, apago la PC, me echo en el sofá a mirar televisión.” Simplemente no lo hace porque su vida terminaría mal. Él mismo, no sé si el autor de la novela o el actor de los hechos, dice:

“(…)maldigo mi pretendida autoría. Por qué obsequiarle ese nombre al protagonista, es una pregunta sin respuesta. Podía llevar cualquier otro a cuestas; llamarse Odio, Nostalgia, Metrónomo, Migaja de pan. Pero me obligué a llamarlo Ulises, como una broma cruel. Me intimida la posibilidad de que él sea yo ¿Si muere en este libro, también habré muerto yo? Un nuevo sobre se desliza sobre el piso.” ¿novela? ¿vivencias? ¿ficción?

Recordar las palabras y el pensamiento de Haruki Marakami: «Y una vez que la tormenta termine, no recordarás como lo lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa si es segura. Cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata esta tormenta.”

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Directora General Revista Gafe.info

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