«Ernst Kraft: La mirada de las mil yardas»

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La exposición «Ernst Kraft: La mirada de las mil yardas» en el Ateneo de Málaga sumerge a los espectadores en una experiencia artística que profundiza en la expresión de la mirada humana en situaciones extremas. La «mirada de las mil yardas,» un término que originalmente describía la mirada aturdida de quienes habían vivido situaciones traumáticas, es el foco de esta exposición. Kraft capta esta mirada perdida y desenfocada en sus obras, reflejando el impacto de experiencias traumáticas profundamente arraigadas en la condición humana. Su obra se convierte en un eco silencioso de los sufrimientos humanos y desafía a los espectadores a explorar la profundidad de la experiencia emocional y la fragilidad de la existencia. A través de su uso magistral del color y el gesto en la pintura, Kraft fusiona la mirada del observador con la suya, creando una conexión única que trasciende lo superficial. La influencia del informalismo español y el expresionismo nórdico se refleja en su enfoque de reducir el color a sus mínimos, comunicando intensidad emocional en cada trazo. La exposición invita a una reflexión profunda y una conexión emocional con la obra, conectando a los espectadores con la complejidad de la experiencia humana.

Imagina que te encuentras en una situación tan intensa y abrumadora que tu mirada se vuelve fija y distante, como si estuvieras mirando a través de un espacio vacío que se extiende a lo lejos. Tu mente se desconecta temporalmente de la realidad inmediata, y tu mirada se vuelve como si estuvieras viendo algo a una distancia de mil yardas, aunque estés en un lugar cercano. La mirada de las mil yardas, originalmente Thousand-yard stare, es una expresión de Thomas Lea, acuñada para describir una mirada inerte, aturdida, perpleja y desenfocada de una persona que vivió «un infierno en vida»; de un soldado que ha experimentado una situación extremadamente traumática o estresante.

El artista holandés Ernst Kraft presenta su exposición “La mirada de las mil yardas» en el Ateneo de Málaga

Kraft nos sumerge en una experiencia pictórica que trasciende los límites de la mirada de ‘las mil yardas’, donde los ojos del observador reflejan el impacto de experiencias traumáticas profundamente arraigadas en el tejido de la humanidad. A través de sus pinceladas y colores, logra capturar la esencia de esa mirada perdida, como si estuviéramos mirando a través de un abismo emocional. En sus obras, la mirada se convierte en un eco silencioso de los sufrimientos y las cicatrices de la condición humana, un recordatorio conmovedor de la fragilidad y la fortaleza del ser. El artista nos invita a contemplar ese abismo y, en el proceso, nos desafía a adentrarnos en una reflexión más profunda sobre la naturaleza de nuestra existencia y la travesía emocional que compartimos como seres humanos.

La mirada se convierte en el esencia de la obra, un epicentro de expresión que se adentra en la profundidad de la experiencia humana. Como pintor, Kraft explora la mirada desde una variedad de ángulos, intensidades e intenciones. Sus pinceladas capturan la diversidad de la mirada, desde las que registran con precisión hasta las que interpretan, revelando la riqueza de la subjetividad y la narrativa visual.

En las pinturas de Kraft, la mirada se convierte en una pareidolia, un reflejo de la mente humana que busca significado en todo lo que observa. Los espectadores se sumergen en las obras y encuentran elementos, símbolos, emociones, y una rica textura que les invita a una lectura táctil.

La obra se complementa con la mirada del que mira, quien aporta su propia interpretación y experiencia. Cada persona que contempla el trabajo fusiona su mirada con la del artista, creando una conexión única entre el mundo interior y exterior, entre el significado y la emoción, y entre el artista y el espectador. A través de su mirada, Kraft nos desafía explorar la profundidad de la experiencia humana, a sumergirnos en la mirada de ‘las mil yardas’, y a reflexionar sobre la vida y la complejidad de nuestras emociones.

La obra de Ernst Kraft revela una afinidad notable con dos corrientes artísticas distintas: el informalismo español y los expresionismos nórdicos. Esta amalgama de influencias se manifiesta a través de su habilidad para reducir el color a sus mínimos, creando así una paleta tonal que se asemeja a un susurro de emoción en cada trazo. Este enfoque artístico trasciende la mera representación visual y se adentra en el territorio de la poesía visual comprometida.

El informalismo español, conocido por su énfasis en la espontaneidad y la expresión gestual, encuentra eco en la obra de Kraft a través de sus pinceladas enérgicas y su capacidad para plasmar la emoción en cada trazo. Los expresionismos nórdicos, por otro lado, a menudo exploran la psicología humana y la introspección emocional, aspectos que se reflejan en el trato de los temas  en sus obras.

La deliberada minimización del color es una técnica que Kraft emplea magistralmente para crear una atmósfera en la que cada tonalidad comunica de manera sutil pero efectiva el estado de ánimo y la intensidad emocional de la obra. Cada pincelada, cada matiz de color, se convierte en un susurro que capta la complejidad de las emociones humanas.

Fotografía: Beatriz Giovanna Ramírez

La obra se convierte, por tanto, en una poética visual comprometida, una voz que clama en el silencio. A través de su paleta de colores de pigmentos tierra y su expresionismo gestual, Kraft no solo representa la realidad dentro de las cánones de la abstracción, sino que también la interpreta y la carga con significado. Su obra trasciende la superficie y se convierte en un eco de las emociones y experiencias, invitando al espectador a una reflexión profunda y a una conexión emocional con la obra.

La obra resalta debido a su enfoque apasionado y expresivo, que se manifiesta de manera agresiva e intensa en su empleo del trazo gráfico sobre fondos de color tierra y aire.

En cada trazo, en cada pincelada, en cada movimiento que plasma en su lienzo, Kraft concentra un concepto poético único. Cada elemento en sus obras se convierte en un vehículo para transmitir su visión, una visión que busca su identidad en el gesto, en la materia y en el trazo. A través de la expresión libre del color, logra plasmar un grito sordo, desgarrado y desesperado que trasciende la mera representación visual.

La búsqueda de la identidad en el gesto y la materia, así como la expresión libre del color, son elementos puros en su pintura. Estos elementos son el medio a través del cual Kraft se comunica con el espectador, transmitiendo su preocupación, responsabilidad y actitud crítica ante la realidad y la situación histórica en la que se desenvuelve. Cada obra se convierte en un testimonio visual de su compromiso con la expresión artística y su llamado a la reflexión y la emoción. En última instancia, su arte busca conmover y conectar con aquellos que se sumergen en sus creaciones, invitándolos a explorar la complejidad de la experiencia humana.

La obra de Ernst Kraft encuentra una profunda inspiración en la poesía de Rainer Maria Rilke, en particular, en el poema «Torso arcaico de Apolo». A través de esta conexión literaria, Kraft logra establecer un diálogo artístico que se sumerge en la esencia de la mirada de «las mil yardas» y el ‘ver desde dentro’.

TORSO DE APOLO ARCAICO*

No conocemos la inaudita cabeza,
en que maduraron los ojos. Pero
su torso arde aún como  candelabro
en el que la vista, tan sólo reducida,

persiste y brilla. De lo contrario, no te
deslumbraría la saliente de su pecho,
ni por la suave curva de las  caderas viajaría
una sonrisa hacia aquel punto donde colgara el sexo.

Si no siguiera en pie esta piedra desfigurada y rota
bajo el arco transparente de los hombros
ni brillara como piel de fiera;

ni centellara por cada uno de sus lados
como una estrella: porque aquí no hay un sólo
lugar que no te vea. Debes cambiar tu vida.

El poema de Rilke, «Torso arcaico de Apolo«, representa un cuerpo antiguo sin cabeza ni extremidades, un «torso» que encierra una mirada sin ojos visibles. La poesía de Rilke nos invita a explorar lo que se oculta más allá de lo evidente, a contemplar la profundidad de la experiencia humana que trasciende la mera apariencia física. Esta mirada sin ojos, esta contemplación de un cuerpo fragmentado se asemeja a la mirada de «las mil yardas» que se asocia con el trauma y la pérdida de una parte de la humanidad.

Ernst Kraft comparte esta idea de mirar más allá de lo evidente, de profundizar en la experiencia humana a través de su obra pictórica. Al igual que Rilke, Kraft nos desafía a explorar la profundidad de la emoción y la psicología humana en sus creaciones. Su obra se convierte en un eco de la mirada de «las mil yardas», donde las emociones intensas y las experiencias traumáticas se revelan a través de trazos y colores.

La conexión entre Rilke y Kraft radica en su capacidad para trascender lo superficial y explorar el mundo interior de la humanidad. A través de su poesía y su pintura, ambos artistas nos llevan a un viaje de reflexión y emoción, invitándonos a mirar más allá de la superficie y a profundizar en la complejidad de la experiencia humana. La mirada de «las mil yardas» se convierte en un punto de encuentro entre la poesía y la pintura, donde la expresión artística se convierte en un lenguaje que trasciende las palabras y las imágenes.

Beatriz Giovanna Ramírez

Notas:

Desconozco la autoría de la traducción del poema «Torso de Apolo arcaico» de Rainer Maria Rilke, de la versión en alemán, titulada «Archaischer Torso Apollos». La fuente de la que proviene esta traducción es el blog «Letras en línea» Universidad Alberto Hurtado. Web visitada en diciembre de 2023 Rainer Maria Rilke – Torso de Apolo Arcaico – Letras En Línea / UAH (uahurtado.cl)

Equipo de Redacción

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