«De Fisco en Fisco» de Virginia González Dorta; por Angélica Guzmán Reque

Angélica Guzmán Reque reseña de «De Fisco en Fisco» de Virginia González Dorta

La imaginación a menudo nos llevará a mundo que nunca fueron.

Pero sin eso no vamos a ninguna parte”

Carl Sagan (Astrofísico)

Los cuentos De Fisco en Fisco de Virginia González Dorta son microficciones de contenido vivencial. La palabra fisco pertenece al conjunto de bienes o haberes que posee un estado. En el libro se toma la palabra como figura de transferencia de contenido, de pertenencia de los innumerables hechos que conciernen a la sociedad, al ser humano. Cada uno de los títulos de los cuentos encierran el accionar humano, unas veces en la búsqueda de la falsedad y el delirio, otras en la perversidad mental.

No son hechos comunes, ni siquiera trascendentales, sino situaciones que se producen en la imaginación, en la mente del se humano que gusta imaginar o situarse en circunstancias que unas veces hacen reír, como: “Ella ladra y el perro le riñe. Ha sido poco el trayecto, pero suficiente para que se produzca el cambio. No sabemos si en el siguiente recodo será posible un nuevo trueque, si veremos dos perros, dos niñas o quizá la traílla navegue sola por el río.” Se dice que el que tiene imaginación, expresa con facilidad y saca de la nada un mundo distinto en el que se vive. Nuestra prodigiosa imaginación nos hace pensar que, cualquier día, conforme marcha el mundo, veremos las situaciones cambiadas, trastocadas entre unos y otros seres, por eso el Trueque o cambio de actitudes. El cuento del Oropel o el falso brillo del oro, nos previene, de cuando nos dejamos convencer de lo que no es: “Cuando acababa la función, el domador, tranquilo en la caravana, ajeno a rugidos, sangre, garras y colmillos, dormía rodeado de sus animales preferidos: los suaves peluches coleccionados en sus giras por el mundo.” Vivimos rodeados de imágenes, muchas veces distorsionadas de la realidad, sin embargo, son manifestadas con tanto realismo, que por lo menos hace dudar. “El gato ha resultado ser un portento de inteligencia, en dos meses nos ha hecho adquirir hábitos insospechados, hasta el punto de mostrarnos cómo dormir en el sofá o de qué manera debemos usar el arenero.”

Los títulos de sus cuentos son la pauta del contenido del cuento. Es como un resumen simplificado en un solo término, valiosa como ingeniosa habilidad lexical y de concepto.

Sus cuentos del ansia de volar, no solo volar con la imaginación, sino aprender a volar con la observación y posterior manifestación es de mucho arte de la palabra.

Esas alas que siempre han cautivado al ser humano, el pequeño que quería convertirse en águila o cóndor, o la ciencia ficción que le hace pensar en la posibilidad de volar como Superman: Son las alas lo que la cautivan. Ese batir tan fácil, rítmico, eficiente.Embelesada, y aunque sus dos protuberancias en la espalda son aún poco notadas, tiene la certeza de que no se quedará en mariposa. Volará mucho más alto.

Este otro cuento titula Matilde, llevándonos al recuerdo de la pequeña Matilde que era dueña de la magia de la venganza y la picardía de sus años escolares.: “Ya puede respirar sin miedo. Su mujer sigue durmiendo, reposa serena sin enterarse de la pesadilla que cada noche lo tortura. Al alba, coge el pijama femenino relleno de trapos y lo guarda en el armario, volverá a sacarlo cuando anochezca.”

De esta manera, cada uno de los cuentos nos dice algo, nos habla a la reflexión, como este, que contagia la tristeza de la falta de misericordia o el abandono de una niñez que jamás pierde la candidez y el amor por las personas:” Y que a papá se lo llevaron unos ángeles disfrazados de policías, para que no los reconocieran al entrar en el portal. Ahora estamos con otros niños en una casa desconocida, esperando que papá o mamá vengan a recogernos. O mejor, que vengan los dichosos ángeles, eso sí estaría bien.” Siempre pensando que, algún día, podremos vislumbrar un mundo mejor, donde solo se absorba la paz y el amor.

Su bellísimo cuento Cepo, que es la reacción de la naturaleza con nosotros, los que estamos haciéndole daño, unas veces sin darnos cuenta e incitamos a los niños que jueguen con ella: “Se acerca a la valla, ha visto un saltamontes sobre el tronco. Lo quiere para la colección de insectos. En llegando, el bicho salta sobre él. Por fin ha cazado al niño que falta en su muestrario de humanos.

O este otro que con los daños que hacemos a nuestro medio natural, a ese lugar sagrado en el que vivimos y, aún no sabemos si esa búsqueda de años y años se podrá hacer realidad. ¿Hacia dónde nos conducen los científicos que pretenden hallar otro lugar similar a nuestro planeta?, sin darse cuenta que nos convertimos en el hazmerreír de los otros seres que nos observan con tristeza: “Cuando las máquinas acaben con el bosque, a nuestro salvaje lo llevarán a un zoológico. Lo peor es que no notará la diferencia: se ha quedado en terreno de nadie, dejó de ser hombre, más nunca regresó a mono.”

La imaginación no tiene límites, mucho más en la mente de un escritor, quien es capaz de hacer uso del lenguaje etéreo, enmascarar la realidad y hacer de ellos toda una historia de la ficción construida a partir de una observación o de algún objeto impredecible:” Cuando despertó, trozos de sí flotaban alrededor. Le dio tiempo a mirarse en sus ojos y cómo, una de sus manos, exangües, le decía adiós.” También esta otra, que tiene un final, como estos cuentos exigen, contundencia y lógica metafórica: “Otros, susurran: “Pobrecilla, no sabe lo que hace” Las ancianas, siempre sabias, no les importa: “¡Lo mejor que hace, con este calor!” Ni ella misma sabe que va en busca del vientre de su madre.”

La imaginación qué poder más grande que lleva consigo, no tiene reglas que la coarten. Si leemos la historia veremos que esos grandes innovadores se dirigieron a sus prodigiosas mentes para poder hacerlos realidad. Debemos seguir con el juego que nos proporciona la imaginación y podremos crear más y más realidades magníficas, en este caso más y más cuentos maravillosos. Nos dice George Bernard Shaw, gran escritor: La imaginación es el comienzo de la creación. Imaginas lo que deseas, harás lo que imaginas y finalmente creas lo que quieras

Es lo que sucede cuando, la autora imagina de qué manera se puede tener la convicción de que el alma existe: Apoyada en la barandilla, ve el semáforo de la esquina cambiando a rojo. Un taxi atraviesa el paso de cebra e impacta con un peatón. En un segundo, una nubecilla fugaz, rosa y gris, se eleva desde el cuerpo inerte. Ha tenido que salir al balcón para comprobar que el alma existe, sí.

Recordando el cuento clásico de Caperucita, pero como una Felonía: Con el trajecillo roto, viene una niña llorando por la vereda. El bosque es más peligroso de lo que Caperucita le había contado.

Amigo lector, usted mismo podrá comprobar la lectura de estos cuentos que le causarán satisfacción y placer. Son muchos más los cuentos que encierran este excelente libro. Recordemos las palabras de Blaise Pascal, físico y escritor: “Nuestra imaginación nos agranda tanto el tiempo presente, que hacemos de la eternidad una nada, y de la nada una eternidad”.

Directora General Revista Gafe.info

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