David Revert: la palabra como conciencia y resistencia
Una selección de poemas de David Revert traza un recorrido entre la memoria, la crítica social y la necesidad ética de la escritura. Una poesía que interpela, incomoda y exige atención.

David Revert, poeta alicantino, autor de Escupiendo veneno.
POEMAS
POEMA INÉDITO (EXCLUSIVO PARA LOS LECTORES DE REVISTA GAFE)
ENTRE PAZ Y DEMOCRACIA
Si los hombres aprendieran
del error que los consume,
las agujas del reloj
no se habrían detenido
disfrazando de presente
un pasado interminable.
Ya podría la vergüenza
rematarlos en su abulia,
si sus ojos deslumbrados
por la luz de una pantalla
consiguieran observar
aunque fuera ni un minuto.
Y otro gallo cantaría
si sus manos que sostienen
la gran mesa donde comen
los señores de palacio,
vicaría y ministerio
se cerraran en un puño.
Pero todo verso es vano
y el ayer como una pulga
permanece aún asido
a la carne del presente
succionando gota a gota
la esperanza que le resta.
Bajo el peso de las ruinas
lo confirma derrotado
aquel padre que lloraba
sus miserias en Vietnam,
y que ahora oye en Damasco
el sonido de las bombas.
Y en el sueño de la hambrienta
lo atestigua demolida
esa madre que imploraba
por la vida allá en Irak,
y que ahora sufre en Yemen
la vileza del soldado.
El pasado se presenta
ataviado de vigencia
para hablarnos con palabras
sugestivas y modernas
que no ocultan sino todo
lo contrario que revelan.
En el nombre del progreso,
el poder y los mercados,
en el nombre de la imagen,
el confort y las ganancias
y en el nombre del placer
y las masas resilientes…
Por razones de dinero,
de fronteras y de patrias
y de razas y de dioses
y de medios corrompidos
y de luchas de intereses
y de estados fratricidas…
Aquel niño prisionero
en un campo de Mauthausen,
es ahora sentenciado
por el dedo de su pueblo
a morir en Palestina
entre Paz y Democracia.
Y sin pausa ni memoria
este mundo va erigiendo
poco a poco su sepulcro
con tus huesos y mis huesos,
porque más pronto que tarde
todos somos los demás.
Mi silencio es tu mordaza,
tu indolencia es mi condena,
siempre vuelve lo que damos
y en el ocre de la tierra
va escribiéndose el destino
con la tinta de la muerte.
Es urgente la conciencia,
aprender de los errores,
observar alrededor
y que al fin nuestras dos manos
se nos cierren en un puño
recordando quienes somos.
Porque nadie salvo el Pueblo
puede al Pueblo liberar
del pasado tenebroso
donde se halla encadenado,
desprovisto de futuro
y afrontando esta certeza:
Por un puente que nos une
diez fronteras nos separan,
por un sol que nos alumbra
cien murallas nos rodean,
mil océanos de sangre
cuando ondean las banderas.
LA POESÍA
Que del lápiz no salgan
azules ni negras
las huecas estrofas
de inanes domingos,
que el grafito anodino
del pulso previsto
no manche la fruta
del árbol caído,
ni los trazos plasmados
se mezan en cunas
de tantas verdades
prestadas sin ritmo.
Escribir poesía
requiere el valor
de ser los demás
y ser uno mismo,
compromete a dejar
las voces que somos
a golpe de inercia,
barrotes y siglos,
por dictado de normas,
preceptos, temores
y vendas que tapan
la boca al instinto.
Su palabra ha de ser
un coro de letras
cantando a la muerte
y al cielo perdido,
un enjambre de tinta
bailando en el blanco
rumores lejanos
de huesos y pinos,
el simbólico pacto
de clara verdad
que firma el autor
por ser un testigo.
Su expresión debe ser
la luz que revela
los labios partidos
de sed en los niños,
los oídos que prestan
su humano altavoz
al grito sesgado
del hombre oprimido,
la sustancia que habita
al fondo del folio
dejando constancia
del mundo y sus hijos.
Lo demás es lanzarse
al son del disfraz
juntando vocablos
en puro espejismo,
que los tiempos desdicen
sin actos solemnes
ni rimas perfectas
ni falsos delirios,
cuando falta la fuerza
de haberlo soñado,
sentido y por ende,
al cabo vivido.
MANTEL Y MORTAJA
Las banderas se entretejen
con la sangre de los pueblos,
cuando veas sus colores
no les creas, solo fingen:
bajo el blanco y bajo el verde,
tras marrones y morados
se retuerce la memoria
de un pasado y de sus hijos.
Bien izada en lo más alto,
coronada por el viento,
no es orgullo sino pena
lo que evocan las enseñas;
simbolizan los prejuicios,
las fronteras y doctrinas
que encaminan a los hombres
hacia el culto a la obediencia.
Es el lienzo sacrosanto
donde graban los gobiernos
sus delirios indecentes,
sus fanáticas soflamas;
vil pedazo de poliéster
exaltado con fervor
y empleado como causa
para herirnos entre hermanos.
Para alzar en las trincheras
a un ejército de pobres
contra pobres de un ejército,
mientras llenan la barriga
los profetas de la patria
al calor de una bandera
que es mortaja para muchos
y mantel para los pocos.
No te olvides cuando mires
y la veas jactanciosa,
no confíes en sus tonos,
no te engañes, disimulan:
bajo el gualda y bajo el negro,
tras azules y naranjas
las banderas no conocen
más que el rojo de la muerte.
LA NUEVA NORMALIDAD
A pesar de las sonrisas
que se ahogan tras la tela,
a pesar de los abrazos
que se pierden en la espera,
a pesar de los tambores
que presagian nuevas penas,
a pesar de la increíble
soledad de las aceras.
A pesar del largo luto
dibujado en cada mueca,
a pesar de la zozobra
que se muestra en las maneras,
a pesar de las gargantas
que enmudecen y que enferman
y a pesar de los desvelos
transformados en ojeras.
A pesar de ‘neumonía’,
‘restricción’ y ‘cuarentena’,
a pesar de ‘mascarilla’,
‘reinfección’, ¡vida en espera!,
a pesar de los crespones,
los balcones, las enseñas,
a pesar de los ancianos
que abarrotan las neveras.
A pesar de las noticias
que nos meten por la vena,
a pesar de los señores
que del miedo harán carrera,
a pesar de los que ganan
cuanto más canta la mierda,
a pesar de los que azuzan
eficazmente la hoguera.
A pesar de los jardines
que sin niños ya se secan,
a pesar de los domingos
sin partido y sin bolera,
a pesar de las veladas
donde nadie nunca llega,
a pesar de las ausencias
de los hijos, nietos, nueras.
A pesar de las terrazas
sin bullicio ni cerveza,
a pesar de nuestro aliento
que en las gafas es ceguera,
a pesar de los derechos
entregados al Sistema,
a pesar de los pesares
llegará la primavera.
LA SIEMBRA
Porque irrita tu entusiasmo
a los ojos decadentes
y le duele al resignado
tu esperanza sin reservas,
se te obliga de inmediato
a que calles y obedezcas
y te calmes y te duermas,
entretanto que este mundo
trastabilla sin remedio
con las sombras de tristeza
que sembró la frustración.
Porque asusta tu ambición
a las manos conformistas
y le escuece a los cobardes
tu descaro sin reparos,
se te ordena al poco tiempo
que madures y desistas
y te olvides de utopías,
entretanto que este mundo
se estremece absurdamente
al amparo de la abulia
que sembró la sinrazón.
Porque rasga tu insurgencia
las gargantas complacientes
y le quema a los mediocres
tu frescura sin recatos,
se te induce con los años
a que esperes y a que sufras
y te pare cualquier duda,
entretanto que este mundo
amordaza las urgencias
con la ayuda de artificios
que sembró la incomprensión.
Y a lo lejos viene el luto
por la muerte de lo impar,
con sus largas alabanzas
y pomposos adjetivos
mencionando sin rubor
tu ambición y tu entusiasmo,
tu frescura y tu descaro,
entretanto que este mundo
continúa padeciendo
los dolores lacerantes
que sembró tu rendición.
LUMINOSA NOCHE EN BAGDAD
Y vuelven los hombres
que salvan el mundo,
y vuelven las bombas
que siembran la paz,
las balas que curan
los miedos y el odio,
las manos cerradas
que ahogan el juicio.
De nuevo discursos,
banderas y patrias,
de nuevo palabras
de amor y esperanza,
preludio de honores
llenando uniformes,
de manos extrañas
violando el futuro.
Ya viene la noche
inquieta y brillante,
ya vienen los justos
con botas y casco
cargando pesadas
razones al hombro
y un rojo en las manos
que anuncia la muerte.
Ya llegan los dioses
de acentos lejanos,
ya llegan con sed
de tristes victorias
y tienen su pulso
ya gélido y firme,
las manos hambrientas
de horrores sin nombre.
RESEÑA BIOGRÁFICA Y BIBLIOGRÁFICA
David Revert (Alicante, 1979)
Fueron los innumerables libros de su abuelo materno los que sembraron en el autor el deseo de acercarse al folio para garabatear las palabras recién aprendidas en sus cuadernos escolares. Entre Hemingway, Cela, Gógol, Baudelaire y Miguel Hernández acabó descubriendo que lo que en su infancia había sido curiosidad, en la adolescencia se volvió hábito y, como esperada consecuencia, pura necesidad en la adultez. Escribir ante y sobre todo.
Ha publicado hasta la fecha Poemario (Mandala & LapizCero, 2008) y Claroscuros de luna (Glo, 2015). Además, participa con sus versos y relatos en diferentes antologías y pone letra a algunas de las canciones del grupo musical alicantino The Miradoor’s.
Sus trabajos han sido reconocidos en prensa y en certámenes literarios, y son promocionados por personalidades del rock y el punk nacional como Fernando Madina (Reincidentes), Manuel Méndez Lozano (Manolo Kabezabolo) o Alberto Triguero (Punkarras).
Actualmente forma parte del Círculo Independiente Ñ de Escritores. En las próximas semanas verá la luz la segunda edición de su último poemario hasta la fecha, Escupiendo veneno (Cuadranta, 2025), algunas de cuyas piezas pueden encontrarse musicadas en:
