Conchi Ororbia, memoria del ser; por Guillermo de Jorge

A pesar de la pandemia, los procesos creativos desarrollados al margen del confinamiento, nos han revelado en muchos casos, la obra de artistas plásticos que no han pasado desapercibidos y que constatan que, a pesar del aislamiento, es posible seguir creando, es posible de seguir teniendo esperanza en la belleza y en la vida. En un gesto de rebeldía ante este orden impuesto.

Conchi Ororbia, memoria del ser

A pesar de la pandemia, los procesos creativos desarrollados al margen del confinamiento, nos han revelado en muchos casos, la obra de artistas plásticos que no han pasado desapercibidos y que constatan que, a pesar del aislamiento, es posible seguir creando, es posible de seguir teniendo esperanza en la belleza y en la vida. En un gesto de rebeldía ante este orden impuesto.

En estos últimos meses, la investigación y el proceso creativo que ha experimentado Conchi Ororbia, nos acerca por medio de sus obras al expresionismo abstracto, en un primer momento, donde la precisión en la pincelada, la concisión rítmica de la luz y la captación de la belleza son parte fundamental del diálogo y de la reflexión que establece en su obra.

La concepción del expresionismo ha sido dirigida hacia la deformación de la realidad, para transmitir de forma más subjetiva la naturaleza y el ser humano, dando preferencia a la expresión de los mundos interiores de la artista, a través de la plasmación pictórica de su universo, tras presentar la amplitud semántica del caos a través de los matices y las texturas.

Con sus colores, vivos y determinantes, su temática de soledad y de silencio, Conchi Ororbia expresa en su nueva obra el ahondamiento del ser humano en época de pandemia. Un deseo que plasma vehemente para cambiar la vida, para buscar nuevas dimensiones del alma, por medio de la imaginación, la creatividad y el compromiso con la renovación de los lenguajes artísticos.

El expresionismo defendía la libertad individual, la primacía de la expresión subjetiva, el irracionalismo, el apasionamiento y los temas prohibidos –lo morboso, demoníaco, sexual, fantástico o pervertido–. Conchi Ororbia se para en el preciso instante en el que el ser establece una comunión entre el alma y el silencio que se establece en él, al reflexionar sobre la sociedad. Una deformación emocional de la realidad, a través del carácter expresivo de los medios plásticos con los que trabaja y que nos adentra a un universo personal, más allá de la callada respuesta cotidiana de los seres humanos. Dotándolas de luz y recobrando una significación metafísica que sólo el espectador puede interpretar.

Conchi Ororbia ha realizado exposiciones individuales y colectivas a lo largo de la península y ha participado con sus obras en certámenes internacionales en Europa, América Latina y Estados Unidos.

Guillermo de Jorge
@guillermodejorg

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