Con el co-razón

Aquí estamos de nuevo, con toda la ilusión, a presentarles un nuevo número de GAFE, con nuevos enfoques e ideas, con voces ya familiares y muchas nuevas; pero siempre apostando por conjugar la calidad literaria con el interés lector de ustedes.

Aquí estamos de nuevo, con toda la ilusión, a presentarles un nuevo número de GAFE, con nuevos enfoques e ideas, con voces ya familiares y muchas nuevas; pero siempre apostando por conjugar la calidad literaria con el interés lector de ustedes.

En el primer número casi nos daba un poco de repelús decir la palabra gafe, por aquello del tabú. Ahora podemos decir con todas las de la ley a las personas que colaboran con nosotros y a las que nos leen que sean gafes. Sobre todo por el mundo que nos toca vivir en estos tiempos de pandemia, donde lo mejor es ir a contracorriente.

La Literatura siempre ha de estar a la vanguardia de ideologías políticas y movimientos y no aboga por las distintas maneras de moral que aplica la sociedad, sino por la ética. Tampoco por los clichés de los medios de comunicación al uso que establecen que algo es bueno o es malo. La Literatura es una moneda, cuya cara es la estética y su cruz (digamos, su religión) es la ética. Por eso GAFE, con esa moneda girando en la inmensidad, está con todo aquello que molesta a este sistema impuesto y determinista, con todo aquello que lo afea; pero que realmente lo embellece y transforma la incertidumbre en esperanza por la Humanidad, tal y como es, tal y como siente y vive. Con el mismo espíritu de los simbolistas franceses Baudelaire y Rimbaud, porque ahora estamos también en momentos de crisis quizás más profundos que los que nuestros poetas vivieron y atestiguaron con su inversión del orden caduco y con espíritu rebelde. Y  todo esto, como mínimo es ser gafe, por no decir peligroso para cierto orden artificial y enajenante.

El corazón y la razón o, como dice un amigo poeta, el co-razón: único lugar donde pueden convivir la emoción, los sentimientos, el entusiasmo y la rebeldía enfocados a una razón estética y, por tanto, ética, que va desde la persona del verbo hacia la multitud lectora y también creadora.

Sean gafes, al menos un poquito. Lean y compartan, rieguen nuestra humilde propuesta por el mundo. Pero, sobre todo, les deseo felices lecturas.

Antonio Arroyo Silva.

Jefe de Redacción

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