Poemas

Entrega especial de poesía «Sobre la tierra» de Carmen Nozal

«Sobre la tierra es un libro que recobra las estéticas y las emociones de muchísimas épocas de la vida de la gran poeta asturiana y esto es importante para comprender la evolución de su credo y de su incansable búsqueda. Desde sus primeras líneas ya sospechamos el ingreso a un mundo integral, a ese cerrado universo suyo cargado de asombros, a su multitud de realidades y de acentos; entramos a su música verbal algunas veces tentados por la sensualidad anónima de algo que se despierta en sus versos, intimidados por la inteligencia de una sílaba que nos habla al oído de algo a lo que deberíamos aferrarnos sin remilgos.» Fernando Denis

«Las Caligrafías de la piel», poemas de Nidia Garrido

«La poesía de Nidia Garrido corre como un torrente y atraviesa la espina dorsal del planeta. Con navajas para sangrar los árboles y dejar los nombres, con cinceles para descubrir el oculto rostro de la piedra, esta mujer extraordinaria entra al lenguaje, como a una selva oscura, lo mismo que Dante, y logra entregar su porción de infinito a cada verso que escribe, sus ofrendas al tiempo. Cargada de una incorregible emoción, intenta desentrañar la vida sexual de las palabras, la desaforada lucidez que esconden las sílabas al bajar a la piel. Nidia Garrido trae mapas nuevos para explorar la memorable historia del cuerpo, para descifrar sus jeroglíficos. En una de sus noches delirantes escribe: “Mis sílabas se embriagan, beben una música que sufre las vigilias del invierno, y las suaves campanitas del trineo despiertan a todos los personajes de Esquilo”. Tiene una cadenciosa manera de andar entre las líneas del poema y de poner la mirada en su siglo. Sus sílabas vuelven a morder la manzana, y sucumben a la concupiscente señal de los sentidos, a su geografía embrujada. Hay algo más allá de las palabras de Nidia Garrido que queda vibrando en el aire como la estela de un colibrí y que luego arde en nuestra mente, arde en el papel en blanco y arde en la nieve. Nidia Garrido escribe con manos, con labios, con acelerada respiración, con vértigo, porque su voz es un incendio. Y solamente la consuela la lluvia.» Fernando Denis