Antonino Nieto Rodríguez: la poesía como celebración de lo imposible

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La poesía de Antonino Nieto Rodríguez desborda los límites del verso para convertirse en una experiencia donde confluyen la palabra, el cuerpo y la creación artística. En esta aproximación crítica, Beatriz Giovanna Ramírez recorre una obra que celebra el misterio, la libertad y el poder transformador del lenguaje.

Antonino Nieto Rodríguez. Poeta, videoartista y creador interdisciplinar cuya obra explora la palabra como experiencia estética, escénica y vital. Fotografía: Félix Renedo.

Antonino Nieto Rodríguez. Poeta, videoartista y creador interdisciplinar cuya obra explora la palabra como experiencia estética, escénica y vital. Fotografía: Félix Renedo.

Por Beatriz Giovanna Ramírez

Hay poetas que escriben desde la experiencia y otros que escriben desde una idea de la literatura. Antonino Nieto Rodríguez pertenece a una estirpe menos frecuente: la de quienes convierten la creación en una forma de habitar el mundo. Su poesía no termina en el libro ni encuentra su límite en el verso; se prolonga en la voz, en el gesto, en la escena, en el ritual compartido y en el diálogo constante con otras disciplinas artísticas. Su trayectoria, marcada por la poesía, el videoarte y la creación de espectáculos en los que confluyen la música, la danza, las artes visuales y la participación del público, revela una concepción del arte entendida como experiencia y celebración colectiva.

Acercarse a sus poemas exige abandonar las expectativas convencionales. Antonino no persigue la transparencia narrativa ni la comodidad de un discurso lineal. Su escritura avanza mediante asociaciones inesperadas, imágenes que se expanden y un lenguaje que parece buscar el origen mismo de las palabras antes que su significado inmediato. Es una poesía que no explica: convoca. No describe: propone un espacio donde el lector debe aceptar la incertidumbre como parte del viaje.

En los poemas seleccionados de El vientre que persigue a dios aparecen algunos de los grandes núcleos de su universo creativo: el nacimiento, el misterio, la memoria, la identidad y la búsqueda de una realidad que trasciende lo visible. El lenguaje se mueve constantemente entre lo corporal y lo espiritual, entre el barro y la luz, entre la conciencia del tiempo y el deseo de alcanzar aquello que permanece fuera de él.

No resulta casual que una de las imágenes más persistentes en su escritura sea la del nacimiento. El poeta no entiende la existencia como un hecho concluido, sino como un proceso continuo de transformación. Incluso su propia biografía adopta esa perspectiva cuando afirma que no reconoce otro lugar de nacimiento que aquellos en los que ha sido feliz. Más que un dato biográfico, se trata de una declaración poética: la identidad no está fijada por la geografía, sino por la intensidad de la experiencia vivida.

La espiritualidad ocupa también un lugar central, aunque desprovista de cualquier lectura dogmática. En Antonino, Dios aparece como interrogación, como impulso creador o como metáfora de aquello que permanece siempre fuera de nuestro alcance. El poeta parece perseguir una verdad que nunca termina de revelarse, y precisamente en esa búsqueda encuentra el sentido de la escritura.

Si en El vientre que persigue a dios predomina esa exploración del origen, en Contra toda ley el esqueleto del alma la reflexión se desplaza hacia la creación artística y la condición humana. Allí el arte deja de ser un objeto estético para convertirse en una forma de resistencia frente a la uniformidad y la obediencia. Uno de los poemas resume con extraordinaria claridad esa concepción cuando afirma que el arte es «la desnudez» y, más adelante, «contra toda ley».

Esa idea atraviesa toda su trayectoria. Sus rituales poéticos, desarrollados en teatros, cementerios, catedrales, plazas públicas o museos, responden a una misma voluntad: devolver la poesía al espacio compartido y convertir al espectador en participante activo de la experiencia artística. La palabra deja entonces de ser únicamente literatura para convertirse en acontecimiento.

La complejidad de su escritura no nace del deseo de dificultar la lectura, sino de la necesidad de construir un lenguaje propio. Antonino no pretende acomodarse a las convenciones de la poesía contemporánea. Su voz se reconoce precisamente por esa fidelidad a una dicción singular, donde conviven la mística, la filosofía, la corporalidad, el humor, el erotismo y la celebración de la vida incluso frente a la conciencia de la muerte.

Leerlo supone aceptar que no todas las respuestas llegarán de inmediato. Sus poemas invitan a regresar sobre ellos, a recorrerlos lentamente, a descubrir cómo determinadas imágenes reaparecen transformadas y cómo las palabras van construyendo un territorio simbólico que termina siendo reconocible para el lector.

En una época que a menudo privilegia la inmediatez y la transparencia, la obra de Antonino Nieto Rodríguez reivindica el derecho a la complejidad, al misterio y a la búsqueda. Su poesía no ofrece certezas; propone una forma de mirar el mundo donde el arte sigue siendo un acto de libertad, una celebración de lo imposible y una manera de resistir al empobrecimiento de la experiencia.

Quizá ahí resida el mayor valor de su escritura: en recordarnos que la poesía todavía puede ser un lugar donde el lenguaje no solo nombra la realidad, sino que la reinventa.


Beatriz Giovanna Ramírez es editora, escritora y directora de Editora BGR. Dirige la Revista GAFE, dedicada a la difusión y la reflexión sobre la literatura iberoamericana contemporánea. Desarrolla su labor entre la edición, la crítica literaria y la gestión cultural.


POEMAS

Antonino Nieto Rodríguez

Foto realizada por Bernd Kolter

Poemas de su poemario El Vientre que persigue a dios

hablamos


vestimos el no lugar de lo invisible
damos cuerda a la sin razón del número y la letra en su alimentar la desesperanza de lo vivo
hablamos
incendiamos al barro
al grito que el silencio encuerpa


consolar al grito


a eso se reduce la desnudez del nacer
todo lo creado rentas del futuro:
(sin tiempo) boca que a la angustia encuerpa



Mercedes mi madre


Mercedes tu abuela
Mercedes mi prima
Mercedes tú
el bien que abrazamos y respiramos en desnudez permanente
Mercedes
Mercedes
Mercedes
sed que encuerpa a lo invisible
rostro del sin lugar del barro
voz del ser


veo sus sombras


son restos de lo inacabable en lo inalcanzable expuestos
veo sus cuentas
son oraciones
peticiones sin tiempo
(rezos)
bocas consolando al grito
veo sus rostros, sus pasos, sus logros
son lágrimas
pulsos del corazón en su desnudar a la angustia
feroz carcajada del aire


Foto Antonino por Félix Renedo


Poemas de su poemario: Contra toda ley el esqueleto del alma

la soledad


la princesa del barco que nos crece renta de nosotros mismos
el barco, no la vida, la llama que lo instruye no tuyo
en esa red, tú, el peón del barro, consolando a lo que te fue y no dado y a lo aún por masticar:
el dolor, la miseria y la muerte
dientes de la alegría
ese esqueleto del alma


soñamos?


desnudamos al barro
al vientre de las monedas, sí,
a los números y a las letras:
cuentos del aplauso de los dientes
esa paz araña en fértil defecación sin rastro al ciento por uno del tú, del yo, del nosotros…
al aún a corazón abierto
casa del infinito


todo en blanco


todo en desconsuelo atroz
ahí también el sin fin de la alegría
tú en conspiración inútil
persiguiendo a lo que te falta

las cuentas que te escuelan, sí, que te auscultan tuyo en asistida respiración?

el sexo no lo es todo
ni la verdad
ni el cuento de la lechera
ni el vientre que te parió
ni el sentido que te ilustra culpable por inocente
ese pastel del ser

la panacea la nada
en ese océano todo lo vivo
cuerpo de la carcajada del barro


el arte?


el desconsuelo del grito desde lo imposible del ser
ahí toda la alegría que no nos fue concedida
somos el renglón de la carcajada que administra a la verdad
ese bocado alimenta a lo impuesto
al remo que sostiene al diente
vientre del aún en el salón del quiero
el arte?
la desnudez
la fértil celebración que la verdad oculta
el arte?
contra toda ley, contra el caldo de las cadenas, el despilfarro del hoy sin máscaras que lo acunen a la orden
el arte?
la voz del infinito festejándose única e imborrable en el carnal carrusel del silencio
el arte?
piernas, brazos, corazón, ojos…:

descifrando sin tiempo el cuerpo insepulto de lo que fue en lo que será y que aún en ti se cuenta eterno
la luz el esqueleto de las sombras
las sombras, del ser, pelos en la lengua del barro
su lenguaje sangre sin tiempo que en lo sabido respira desvelando la acorporal nomenclatura de lo insabido
y el creador, el artista?
como el amor, lo que queda del aire agotado el oxígeno

sueños de la carnal misericordia de lo imposible
leche que amamanta a lo nacido
al no lugar de la inocencia
y, aunque todo sea mentira o bocado de la inexactitud menguante, si nada de lo hasta aquí dicho es… no hablamos de arte, de creación, del insaciable temblor de lo vivo… hablamos de obediencia, de negocio, del señuelo que en la condena te celebra sin redención posible cosa en desaparición forzada

humanos?: datos
vientres?: leyes: todo lo embargan:
horma que escombra a lo posible


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