Ángel González: 100 años de poesía, memoria y compromiso

0

Celebramos el centenario de Ángel González (1925–2008), poeta de la Generación del 50. Su obra, irónica, tierna y profundamente humana, sigue iluminando la poesía española contemporánea.

Angel González

Fotografía de Ángel González Tomada: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gonzalez_angel.htm

El pasado 6 de septiembre de 2025 se cumplieron cien años del nacimiento de Ángel González Muñiz (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008), una de las voces más hondas y cercanas de la poesía española contemporánea y miembro destacado de la Generación del 50.

Su obra, reconocida por su ironía, ternura y mirada crítica, habla del amor, del paso del tiempo, de la memoria personal y colectiva, y de la fragilidad de la existencia. Con un lenguaje accesible, pero cargado de profundidad, supo acercar la poesía a lectores de todas las generaciones.

Entre sus títulos más representativos se encuentran Áspero mundo (1956), Tratado de urbanismo (1967), Prosemas o menos (1985) y Nada grave (2008). A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1985), y fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1996.

Hoy, cien años después de su nacimiento, su poesía sigue viva, iluminando con su humanidad y compromiso el panorama literario iberoamericano.

POESÍA DE ÁNGEL GONZÁLEZ

1. Para que yo me llame Ángel González

(Áspero mundo, 1956)

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:

hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.

Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
los cuerpos que se hacían, sepultaban,
de nuevo resurgían.

¡Esfuerzo inútil, prodigio verdadero!
Porque al fin, nada traza este camino
que en mí culmina, nada
sino este filo de cuchillo herido
entre la sombra y el alma,
este perpetuo ir y venir del viento
entre mi ser y el polvo,
para que yo me llame Ángel González.


2. Cumpleaños

(Palabra sobre palabra)

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
otro, resignado, más viejo y más sabio.
Hoy cumplo años, ¡qué espanto!,
pero aún conservo intacta la ternura,
el ansia de vivir,
la fe en el mundo, en los hombres, en el amor,
y aunque a veces me asalta el desaliento,
también sé sonreír.


3. Me basta así

(Tratado de urbanismo, 1967)

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño,
de esto sí estoy seguro: pongo tanta
atención cuando te beso.

Entonces,
si yo fuese Dios, podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la sorpresa,
si yo fuese Dios haría lo posible
por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para dejarte hacer lo que tú haces,
y no hacer nada más que lo que hago.

Si yo fuese Dios, claro.
Pero no lo soy, y ni siquiera
soy todo lo que quiero, Ángel González,
y a ti, por más que lo intente,
me resulta difícil repetirte:
me basta así.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *