Adiós poeta, Giovanny Gómez. Por Henry Posada Losada

Acabo de conversar con William Ospina, con quien nos une una amistad entrañable, con él despedimos a Estanislao Zuleta, en Cali cantándole el poema de Miguel Hernández, “Elegía” y hace un momento le decía que con el mismo poema despediremos al poeta Giovanny Gómez, nuestro amigo, quien fue vencido por el incómodo huésped, esa entidad que está asolando nuestro país y el mundo.

Adiós, poeta Giovanny Gómez

“¡A pesar de todo lo que llegó a separarnos, oh! Amigos de entonces, solo os veo a vosotros, y en mi memoria recorrida por un estremecimiento conserváis siempre la mirada de antaño”

Louis Aragón

Acabo de conversar con William Ospina, con quien nos une una amistad entrañable, con él despedimos a Estanislao Zuleta, en Cali cantándole el poema de Miguel Hernández, “Elegía” y hace un momento le decía que con el mismo poema despediremos al poeta Giovanny Gómez, nuestro amigo, quien fue vencido por el incómodo huésped, esa entidad que está asolando nuestro país y el mundo; no logro recuperarme de la noticia, mañana estaremos en la despedida definitiva en esa ciudad que lo acogió y donde trabajó arduamente para materializar sus sueños, el Festival de Poesía Luna de Locos y la Feria del libro de Pereira; he estado ojeando de nuevo su bella revista de poesía “Luna de locos” que generosamente me entregaba un ejemplar en Cartagena de Indias, donde nos vimos sin falta en todas las ediciones del Hay Festival y conservo gratos recuerdos compartidos, como en una ocasión en que llegamos acezando a su inauguración con el teatro Adolfo Mejía repleto y en dos tracos subimos a los palcos y solo estaba disponible el reservado al alcalde de turno, a juzgar por los símbolos que lo decoraban y sin pensarlo nos zambullimos allí, al segundo me dice Giovanny indeciso: “ y que tal que se aparezca”, a lo que le respondí suspicaz: “ los alcaldes suelen faltar a inauguraciones literarias”, soltamos socarrones la risa y reemplazamos al burgomaestre cartagenero que nunca llegó.

Con Giovanny recorríamos las estrechas calles de Cartagena con sus singulares nombres, tumbamuertos, de la amargura, de la tripita y media, del arzobispado, como dos perdularios buscando un hospedaje que se ajustara a nuestro siempre esquilmado presupuesto y siempre encontrábamos lugares cutres ( hotel cinco esteras donde no cesaba la gimnasia sexual, toda la noche se agitaban puertas y catres) que nuestra amistad hacía inolvidables; en otra oportunidad con nuestras posaderas proletarias en la flamante cafetería del Hotel Santa Clara con un grupo de amigas de Pereira, boutade iban y venían y recuerdo lo que provocó la hilaridad cuando relataba que un día pedimos café con panderitos y la cuenta fue tal que tuvimos que huir subrepticiamente de allí…es hermoso evocar tantos momentos compartidos con Giovanny, en el Festival Internacional de Arte de Cali, gracias al mecenazgo de doña Amparo Sinisterra de Carvajal, nos encontramos en el Hotel Republicano donde fui testigo del arribo de un engolado poeta extranjero que le pareció su habitación la buhardilla de Raskolnikov y exigió fuese inmediatamente instalado en el intercontinental; allí tertuliamos con Rómulo Bustos, Giovanni Quessep, con hubo una deliciosa discusión gramatical por la “y” o “i” con finalizan sus nombres, también allí recaló Horacio Benavides, el flemático poeta caucano, nos fuimos caminando aquella mañana para la 88.5 FM emisora Carvajal, donde grabé mi programa Tintos y Tintas con  Rómulo y Giovanny al alimón; en aquel festival vi por última vez al gran poeta venezolano Eugenio Montejo, y su maravillosa invención los cuadernos de Blas Coll y los colígrafos en puerto malo, quién padecía una enfermedad catastrófica y a los pocos meses falleció, y Oscar Hahn, el gran poeta chileno afincado en Iowa con quien compartimos una inolvidable tarde en el restaurante el Rincón de Willy ahí en “la calle del pecado” con el también poeta Jorge Cadavid. Giovanny Gómez siempre haciendo gala de su humor sardónico, ácido, iluminador, provocando la sonora carcajada. Era un hombre bonhonómico, siempre dispuesto a celebrar la amistad, tengo vívidos recuerdos de una noche en la librería bitácora en Cartagena de Indias con William Ospina, Tomás González, el embajador de Colombia en el Reino Unido Mauricio Rodríguez y otros contertulios, Tomás González hizo una larga disertación sobre el escritor alemán de la Montaña mágica y todos escanciábamos buen ron y Thomas solo hablaba, de pronto Giovanny le dice: “ interesante esa digresión sobre settembrini…pero qué tomas Mann?”, la casa se vino abajo.

Otra noche subidos en el pescante de un cochero chambaculero cantamos tangos con el escritor William Ospina por toda la ciudad amurallada, celebrándole el cumpleaños al creador de Ursúa, la serpiente sin ojos y el país de la canela. La amistad con el escritor tolimense perduró hasta sus últimos días.

Giovanny ya había ganado a sus jóvenes 27 años el concurso de poesía María Mercedes Carranza y Letras del mundo 2012 de la editorial mexicana Ediciones sin nombre, además el premio de escritores pereiranos de quien anoche hablando con Pablo Montoya el novelista me contó fue jurado, su poesía. Su poesía elusiva, su poesía fue un campo de batalla creador, nos queda poemas memorables como el Sol de la noche, Rue Laviolette, Arenas tal vez… entre muchos otros.

Antes de que empezaran las torturas de tántalo, esta siniestra pandemia que finalmente se lo llevó, hablamos por última vez de tête a tête en un salón del Hotel Santa Clara en Cartagena sobre su viaje a Moscú donde recién también yo estuve, pocos minutos antes de la presentación del olvido que seremos ( título premonitorio de la efimeridad que somos), la película del maestro Fernando Trueba, en Hay Festival…querido Giovanny, no olvido aquella noche en departimos con Miguel Camacho (RIP) otro amigo que partió comiendo pizza en el Camellón de los Mártires en Cartagena, voy a recordarte siempre que camine por esas calles….como dice Vallejo: hay golpes en la vida como del odio de dios/ abren zanjas en rostro más fiero…” Bon Voyage!

Henry

ARENAS TAL VEZ

para Diana, mi amore

Sumergidos nuestros pies
queriendo que un cuerpo pegado al otro
fuera mejor que una rémora en la piel de un tiburón
pensaba para mí si luego de las olas
pudiéramos llegar caminando hasta la otra orilla
Mis pisadas sólo trastabillaban ante constelaciones de erizos como soles negros
entre algas que regresaban a mi piel como cabellos verdes desprendidos de la misma serpiente
Un cuerpo torpe entre el mar un alma más torpe ante la vida
allí donde la luz del sol reflejaba el azul oscuro de la marejada
Dónde soñar con esta noche
con las boronas de pan serpenteando entre las bocas de los peces?
Tú y yo nos besábamos a tientas de saber que lo duradero
aprieta con su lengua de sal los hierros en el viento
empaña los vidrios que nos ocultan
y nos va desmoronando

San Andrés Islas, Septiembre de 2013

RUE LAVIOLETTE

Para William de Jesús

Los árboles arrastran graznidos
al desprender sus hojas secas
Alguien sabe de su carrera de voces
atravesando esta calle sin dirección de nadie
Cree olvidar al cerrar los ojos
y el sol que seca la carne viva del árbol
seca también sus raíces
pero las palabras no se van conmigo
ni se vuelven pájaros


SIN PREGUNTAR NADA

Aquí viene a masturbarse todos los días
es febrero y aunque ha cambiado la orientación de su cama
la mirada en su rostro no se detiene
en un lugar distinto al de su pensamiento
Ya no le intimida su manera de verse en el espejo
se ha marchado muy lejos la sombra tediosa que cubría
su cuerpo
y a un lado de la ventana algunas veces en la mesa
vuelve irredenta el alma
que se deshace entre sus manos
Sabe del fastidio en sus pies sudorosos
de la soledad que lo acompaña al dormir
y sin deseo este sueño desespera tanto
como los recuerdos entrecortados
los mil rostros que pasan sin preguntar nada
la costumbre que lo persigna siempre al salir de casa


UN DÍA LA VIDA

Un día la vida se irá por estas calles
no le importará que nuestro paso se detenga
para que caminen otros
y que muchas veces las palabras serán silencio
de alguien que nos escucha
No descolgar las ropas
para entender que debemos irnos
dejarlas donde están
sin nosotros
porque ya nos hemos ido
vivir sin oírnos tropezar en nuestras cosas

Poemas del poeta colombiano Giovanny Gómez.

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